Los anabólicos son compuestos sintéticos de la testosterona, una hormona masculina. Este tipo de droga fue utilizada en un principio para tratamientos terapéuticos, pero luego se fueron incorporando al mundo del deporte, buscando elevar el rendimiento deportivo, también por personas que desean incrementar la masa muscular en forma exagerada.
Su consumo produce enormes secuelas en el organismo, muchas de ellas irreversibles, tales como afecciones de tipo hepático, patologías cardíacas, infertilidad, perturbaciones nerviosas, irritabilidad, agresividad, disposición a la violencia, depresión, etc.
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