Un estudio realizado en España, reveló que la obesidad en los niños es una pandemia, y que para evitar que prolifere entre los niños, es necesario implementar rutinas que sumen 5 horas de actividad física semanal.
Las principales causas de este flagelo, serían los malos hábitos alimenticios sumados a la alta exposición a la televisión y la computadora, con los índices de sedentarismo que resultan de tal exposición.
El estudio dividió a los niños en tres categorías, en función de la cantidad de actividad física que realizaban por semana. Luego se procedió a alimentarlos con dosis diarias de 2200 calorías. El resultado fue concluyente: aquellos que eran activos (es decir, que al menos realizaban 5 horas de actividad física por semana) mejoraron su masa corporal, en tanto los sedentarios no lograron quemar las calorías que consumían. En este último grupo, el alimento se convertía en grasa y no en energía. Ésta sería la causa que puede hacer de los niños del presente una generación de obesos.
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