
Para algunas mujeres el interés por adelgazar se convierte en obsesión.
Con la llegada del verano, los cánones de belleza que impone la sociedad y los vestidos utilizados durante la época estival despierta el interés por las jóvenes en adelgazar y perder unos kilos, pero para algunas este camino se transforma en una odisea de nunca acabar y seguir y seguir perdiendo kilos.
El síntoma más evidente de la anorexia es la excesiva pérdida de peso corporal, en ciertas ocasiones con pérdida menstrual.
En la bulimia resulta más complicado detectarlo, ya que las jóvenes están en su peso o ligeramente encima de él. Se producen atracones de comida que suelen ser recurrentes y se intentan compensar con la ingestión de laxantes o vómitos provocados.
Es curioso pero la bulímica sufre más que la anoréxica y es más común que acuda a un médico y que confiese sus síntomas. Es por ello que al aceptar su sufrimiento también acepte la ayuda médica y psicológica. En cambio en las chicas con anorexia no es tan común que acepten el tratamiento y sigan obsesionadas por perder kilos a pesar de su estado de desnutrición que muchas veces es más que evidente.