El futbolista del Sevilla FC, Antonio Puerta, falleció por una displasia arritmogénica, causada por una arritmia ventricular de origen genético. Cada año muere 1 de cada 200.000 deportistas por año por esta patología.
José Manuel Gómez, médico cardiólogo explica que una vez conocida esta patología, se aplica un tratamiento con una instalación de un desfribilador interno que regula las arritmias que causan las paradas cardíacas y los daños cerebrales que producen la muerte. El problema es que es difícil detectar esta anomalía ya que se puede diagnosticar cuando la patología muestra su presencia y eso generalmente ocurre de forma dramática, con un síncope por ejemplo.