Las dinámicas del mundo Wellness, tienden a buscar que quien las practique, alcanzará un alto grado de bienestar interno. No se trata solamente de practicar ejercicios. Se trata de realizar una actividad física que esté de acuerdo con lo que el usuario denomina o siente como bienestar. El juego es, entonces, abierto. Es abierto porque no sólo está en juego qué tipo de ejercitación se realizará sino también porque incluye el estilo de vida de la persona considerado como una totalidad.
Es decir: para considerar que se vive según los lineamientos del Wellness, no alcanza con realizar una actividad deportiva de manera regular: Esa práctica debe estar enraizada en un estilo de vida que apunte al bienestar, pero no al bienestar de cualquier persona, sino al bienestar que le sienta bien a la persona en cuestión. Y esto no es un detalle, dado que una persona que quita su stress en el marco de una clase de yoga no llegará a ese bienestar del mismo modo que una persona que prefiere realizar una actividad aeróbica o de masajes.
Y, como recién mencionamos, esa actividad física tiene que estar respondiendo a un estilo de vida que acoja a esa actividad física de manera intrínseca, es decir, no como una obligación, sino como una piedra basal que no es reconocida como imposición, sino que es requerida como si se tratase de algo antedicho y propiamente deseado.
Se busca relajación, pero una relajación acorde al bienestar interno.
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