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Buenos Aires, 15 de mayo de 2011. El pasado fin de semana se llevó a cabo la Feria de Fitness de Buenos Aires, con muy escaso público como era previsto por la falta de publicidad, difusión y una organización que no logró que la mayoría de las empresas más importantes del fitness nacional e internacional estuvieran presentes como expositores.
La falta de gente se hizo notar durante todo el día, hasta tal punto que nuestra notera no tuvo que esforzarse en conseguir una buena ubicación para sacar fotos, ya que los pasillos se encontraban vacíos y desolados.
Los stands tuvieron poco trabajo y no necesitaron mucho personal para atender al poco público que requería información.
Al ingresar en la exposición ya se sentía la desolación de la misma, dado que no había colas para acreditarse ni para ingresar al recinto, pero por un instante al ver el stand de Equipamientos Fox, con tanta cantidad de máquinas y productos, uno se imaginaba que la feria podría ser interesante. Lamentablemente es “instante” sólo quedó una ilusión, ya que la mayoría de los stands eran tan pequeños que no podían ofrecer más que un par de productos para su testeo.
Un caso que llamaba la atención fue el stand de Kip Machines, una empresa que siempre ofreció decenas de productos y stands de grandes dimensiones. Pues esta empresa que llego a exportar sus cintas de correr hasta Ucrania ofreció un stand tan pequeño que apenas tenía lugar para exponer dos de sus máquinas.
Me dio la sensación que muchas empresas decidieron en esta oportunidad tener una tímida presencia, mostrando pocos productos e intentando vender por “Catalogo”.
Ahora me pregunto a mi mismo:
¿Es serio organizar una Feria en la cual participan muy pocos expositores y de los pocos que participan exponen muchos catálogos y pocos productos.
Y yo me respondo, para ver catálogos los pido por correo, entro en la web de las empresas, no necesito acudir a una Feria.
Presentar un evento y promocionarlo como una Feria de Fitness, donde la oferta es tan insignificante es insultar la inteligencia del público que tiene que viajar desde lejos y con lluvia para asistir a un recinto en el cual se encontrará más con folletos y catálogos que con productos.
Es totalmente lógico y comprensible que cada año que pasa esta feria convoque menos público, ya que se viene insultando la inteligencia de la gente desde hace más de 4 años. Pero los propietarios y managers de los gimnasios no son ingenuos, al contrario son lo suficientemente preparados para darse cuenta que tienen cosas más importantes que hacer que perder tiempo en una feria que hace años que está condenada al fracaso.
Como en todos los eventos hay quienes se benefician y quienes se perjudican. En esta ocasión está claro que los más beneficiados fueron las empresas que no malgastaron su dinero exponiendo sus productos y el público que una vez más le dió la espalda y dejó la feria en soledad.
Las imágenes son elocuentes y dicen más que mil palabras:
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