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Intervención didáctica en Tai Chi. Significado y consideraciones didácticas para su enseñanza

Autor: María Jesús Cuéllar Moreno - 6/10/2008 - 9651 lecturas.


RESUMEN

Se dice del tai chi que es “meditación en movimiento” o “la meditación del movimiento”. En sus primeras fases lo que realmente se enseña al alumno que comienza es a “moverse” con suavidad, fluidez y de forma relajada de una manera particular y utilizando una técnica compleja creada hace miles de años. Posteriormente, se le anima para que comience a escuchar su cuerpo y a tomar consciencia del mismo, así como a localizar tensiones y liberarlas. En este artículo se enuncian los principales aspectos psicológicos y fisiológicos que fundamentan el tai chi, algunas variables de enseñanza-aprendizaje que influyen en su aprendizaje y principales estilos de enseñanza para su aplicación. Se finaliza con una reflexión y conclusiones de la aplicación del mismo en la sociedad actual.

1. INTRODUCCIÓN

Siguiendo a Chan el tai chi es un arte en el que se aplican los fundamentos del movimiento y la estructura corporal. En esta disciplina el poder se concentra y se canaliza dentro del cuerpo para propósitos de autodefensa que se expresan óptimamente en términos del uso eficiente de la energía (Chía, 2000).
 
Galante (1993) define el tai chi como la abreviación popular del tai chi chuan en el que se entremezclan la disciplina, la actividad física, el arte marcial y la gimnasia suave. Esto podría traducirse como “Sistema de Combate del Fundamento Supremo”. Su esencia consiste en movimientos lentos y relajados encaminados a un auto desarrollo total. Para el cuerpo es un ejercicio, para la mente, un estudio de concentración, autocontrol y visualización. Para el alma es un sistema de visualización espiritual. El tai chi es también una ramificación preventiva y curativa de la medicina china, así como el fundamento supremo de las artes marciales.
 
Según Liao (2003) tai chi significa «lo esencial», incluyendo el mejorar y progresar hacia lo ilimitado. Según la propia teoría de este arte, las capacidades del cuerpo humano pueden desarrollarse más allá del potencial que se les suele atribuir, la civilización puede mejorarse hasta alcanzar los niveles más elevados, la creatividad no tiene límites y la mente no debe contar con restricciones o barreras que impidan el desarrollo de sus capacidades.
 
En este artículo se enumeran los principales aspectos psicológicos y fisiológicos que fundamentan el tai chi, algunas variables de enseñanza-aprendizaje que influyen en su aprendizaje y principales estilos de enseñanza para su aplicación. Se finaliza con una reflexión y conclusiones de la aplicación del mismo en la sociedad actual.

2. EL TAICHI CHUAN: ASPECTOS PSICOLÓGICOS Y FISIOLÓGICOS

2.1. Aspectos psicológicos

Según Galante (1993) cuando se usa el término psicología nos estamos refiriendo al estudio de la mente. El tai chi chuan es una disciplina mental. Cualquiera que conozca algo sobre la psicología occidental y las enseñanzas del tai chi, encontrará sorprendentes paralelismos entre ambos sistemas de orígenes tan distintos.
 
Se configura como un antiguo método chino de adquisición de conocimientos y sabiduría. Se le podía llamar “método de expansión de la consciencia”, ya que uno no puede practicar tai chi chuan sin aumentarla por lo que puede decirse que esta actividad cambia a voluntad y de manera sistemática la consciencia plena sobre el cuerpo y percepción que tenemos sobre nosotros mismos. El movimiento en el tai chi ha de ser lento - y siguiendo a Galante (1993) - en el momento de la práctica se debería estar lo más relajado posible, seguir el mismo ritmo con una velocidad constante y fluida, mantener la columna vertebral en posición vertical, mover el cuerpo en unidad evitando que se muevan sus unidades independientemente, etc. Dominar las técnicas de concentración es de gran importancia, pues al practicarlo intentaremos relajarnos a la vez que notamos tensión e intentamos suprimir la tensión corporal externa considerada como el primer síntoma de tensión mental. De esta forma el tai chi chuan ha ido empleando métodos de “modificación de conducta” a su manera años antes de que lo hiciera Skinner.
 
Galante (1993) explora con considerable profundidad el tema de las dos partes del cerebro señalando que en el hemisferio izquierdo se aloja la facultad de expresión. Ésta tiene que ver con el pensamiento analítico y lógico, especialmente en funciones matemáticas y verbales. Es el fundamento del pensamiento lógico, el lenguaje y las matemáticas. El hemisferio derecho es esencialmente responsable de nuestra orientación espacial, valores artísticos y reconocimiento de imágenes, etc. Como sabemos, la mayoría de la gente tiende a usar más uno de los dos hemisferios. En tai chi ambos hemisferios forman la base de la polaridad tratada por muchas de las psicologías occidentales, siendo éste uno de los principales fundamentos para el desarrollo de la mente y el cuerpo. Ello es debido a la ejercitación constante de ambas partes del cerebro, así como a la inclusión de movimientos estéticos y artísticos que estimulan y desarrollan el hemisferio derecho. Los ejercicios conceptuales intrínsecos, ordenados en secuencia, hacen trabajar de igual forma al hemisferio izquierdo.

2.2. Aspectos fisiológicos

El uso del cuerpo en su forma integral en tai chi evita millones de lesiones de espalda, desgarramientos en las piernas y hombros dislocados. La imitación e interiorización de los movimientos de los animales puede evitar que se produzcan (Chía, 2000).

2.2.1. La postura

Uno de los beneficios más importantes que produce el tai chi es la mejora de la postura, ya que las deficiencias en ésta son el resultado de una combinación de estados emocionales negativos y de falta de autoconciencia. En ella se reflejan los estados emocionales negativos como tristeza, depresión, miedo o estar a la defensiva. La alineación estructural del cuerpo es una función natural del mismo, pero al acabar la infancia mientras vamos creciendo, poco a poco vamos perdiéndola. La práctica del tai chi nos permite ajustar nuevamente nuestra postura de manera consciente (Chía, 2000).
 
Para que ello se produzca se hace necesario que el profesor o instructor de tai chi haga ver a su alumnado el error en su postura y la mala alineación de su columna, insistiendo en ello con cierta asiduidad. Según Chía (2000)  la práctica constante en el tai chi hace que la alineación estructural adecuada vuelva a formar parte de nuestro conocimiento corporal natural y dejemos de encorvarnos conscientemente durante períodos prolongados.
 
Verdugo (2004) expone que las tensiones no deseadas se evitan trabajándolas desde la mente, de manera que estos defectos de forma y posiciones podrán ser rectificados poco a poco.
 
Crompton (20001) nos señala dos sistemas occidentales de reeducación de la postura a tener en cuenta en relación con las artes marciales y, en particular, con el tai chi. Ambos sistemas son: el sistema Alexander y al sistema Feldenkrais
 
Alexander descubrió el «dejar hacer» de los taoístas y Feldenkrais unió varias ramas del conocimiento concernientes a la postura, movimiento articulatorio, respiración y psicología.
 
Alexander realizaba presentaciones espectaculares en el escenario. La condición de su voz tenía gran importancia para él, de manera que cuando le comenzó a fallar buscó un remedio para que su postura no interfiriera en la producción de sonido. De este modo introdujo el concepto de «control primario», esgrimiendo que para abandonar los antiguos hábitos de movimiento es necesario interiorizarlos mediante un entrenamiento regular puntuado por visitas ocasionales de refresco a un maestro que compruebe nuestros avances.
 
Tener conciencia del movimiento es básico cuando se practica tai chi, debiendo concienciarnos hasta de los más mínimos detalles de nuestros movimientos. Ello implica una disociación de la mente y el cuerpo y no pensar en otra cosa mientras se hace algo. Esta práctica regular hace que esta conciencia poco a poco vaya dejando huella en nuestra vida diaria, y ello a su vez, nos lleva a que los peligros que podamos encontrar a diario como pueden ser tropiezos, caídas y accidentes vayan desapareciendo de nuestra vida (Chía, 2000).
 
Según el doctor Juan Bosco Calvo (2001) en su libro “Apuntes para una anatomía aplicada a la danza” el eje corporal es un centro productor de energía que deberá aceptar nuestro centro de gravedad anatómico, encontrando en la natural estructura vertical de la columna la respuesta equilibradora en los anillos pélvicos y torácicos de sentido horizontal.
 
Son muchos los elementos a tener en cuenta durante cualquier ejercicio o actividad física, pero centrándonos en el tai chi destacaremos “Abrir la pelvis y alinear la cadera y el sacro o mover el sacro hacia dentro hacia arriba”, ya que en el tai chi las posiciones de las articulaciones de la cadera y el sacro son muy importantes, pues la alineación del sacro determina que nuestra estructura sea fuerte o débil. Al relajar la parte baja de la espalda y dejar caer ligeramente la pelvis y el sacro como si tratáramos de meter el cóccix entre las piernas, alineamos estructuralmente el sacro con la columna vertebral” (Chía, 2000).
 
Es necesario trasmitir a los alumnos que sean conscientes de su postura y que no deben forzarla mas allá de su condición física. Muchas de las personas que se acercan al tai chi llegan por recomendación del doctor de practicar algún tipo de deporte o de ejercicio físico suave que no afecte o agrave los problemas físicos que ya poseen. Hoy en día las clases de tai chi están llenas de personas con problemas y dolores de rodillas o de espalda, como hernias discales por poner un ejemplo bastante frecuente.

2.2.2. El tejido conjuntivo

No hay un libro de tai chi que no hable o mencione el “chi”, definida como energía, fuerza vital, etc. Se dice que el tai chi ayuda a que transite la energía, promueve la libre circulación de energía y que ésta transite por una estructura física muy definida. Durante los últimos treinta años se han realizado numerosas investigaciones tanto en Asia como en Occidente para determinar las rutas precisas de esta fuerza. En varios estudios recientes se ha investigado la función que el tejido conjuntivo cumple en la transmisión de energía. Las investigaciones más importantes acerca del tejido conjuntivo - en términos de su relevancia para el tai chi - se concentran en sus propiedades bioeléctricas y bioquímicas. Se ha descubierto que este tejido funciona como un enorme sistema eléctrico de comunicación que une entre sí a cada una de las células del cuerpo.
 
Cuando realizamos movimientos sencillos, su estructura se comprime y genera señales bioeléctricas. Actualmente se cree que el sistema tradicional chino de los meridianos está íntimamente relacionado con el tejido conjuntivo (Chía, 2000). Según este mismo autor este tejido cuya parte visible es la fascia consiste en una fina capa que envuelve a los órganos, músculos tejidos y huesos. Su función es conectar, extendiéndose por todo el cuerpo. A vista de microscopio vemos que unen todas las células con el resto del organismo.
 
El Dr. Bosco Calvo define la fascia superficial como una “funda” fibrosa bajo la piel. Y al tejido nervioso lo define como las células nerviosas (neuronas) y sus múltiples interconexiones que controlan toda la maquinaria corporal. Para acciones más complicadas se requiere que se reúnan un mayor número de neuronas en determinadas zonas como los ganglios nerviosos y, sobre todo, en la corteza cerebral (llamada consciente).

2.2.3. Tendones, articulaciones y músculos

Según Chía (2000) dentro del gran repertorio de estilos y formas taoístas no hay prácticas que pretendan desarrollar la musculatura en cuanto a volumen como por ejemplo en el fisioculturismo. Ello es debido a que se centran en el poder de los tendones. El desarrollo de los músculos conlleva ejercicios físicos pesados, pero por mucho que se entrene se llega a una edad en que inevitablemente este tejido se colapsa y se va deteriorando. También hay que tener en cuenta que para su auto conservación necesita de muchos de los nutrientes ingeridos, mientras que a los tendones no les afecta la edad y se conservan mejor.
 
Según Chía (2000) si una persona fortalece sus tendones mediante el ejercicio conservará ese poder hasta una edad muy avanzada. Los tendones actúan como gruesas bandas de goma que se contraen naturalmente. La ventaja de desarrollar tendones poderosos es que la musculatura puede estar más relajada mientras está en movimiento.
 
En el tai chi aprendemos a movernos en un estado de relajación muscular, permitiendo que los tendones y la fuerza vital proporcionen la fortaleza interior, etc. Si se entrena adecuadamente, los tendones conservarán su fuerza, elasticidad y flexibilidad evitando la rigidez que usualmente sobreviene con la edad avanzada.
 
Según la doctora Esther Pagés, médico adjunto de la Sección de Rehabilitación Osteoarticular del Hospital de Vall d’hebrón de Barcelona, la práctica del tai chi consigue reducir hasta un 48 por ciento el riesgo de caídas en personas mayores con osteoporosis (Pagés, 2007). Los movimientos en la articulación hacen que el cartílago se nutra del líquido sinovial, aumente su espesor y aumente la protección del hueso (Bosco, 2001).
 
Los movimientos del tai chi son suaves, fluidos y realizados aparentemente sin esfuerzo. Sólo cuando te inicias en el tai chi y desde su comienzo, el alumno se da cuenta de la cantidad de trabajo tanto físico como psíquico que su práctica requiere, así como de la enorme satisfacción que produce ir superándote a ti mismo. Una buena instrucción es un elemento determinante para la adecuada asimilación de sus principios fundamentales.
 
Chía (2000) concluye que el asombroso poder que se controla en el tai chi, fomenta la salud física debido a que ejercita la columna, la cadera, las piernas y los brazos, así como los tendones los músculos y articulaciones. Asimismo, capacita a la mente para generar una fuerza vital (llamada Chi) dentro del cuerpo. El ejercicio físico y mental se complementa entre sí y da una larga vida al practicante.

3. LA INTERVENCIÓN DIDÁCTICA EN TAI CHI

Se considera instrucción o presentación de la actividad a toda intervención o información que el profesor da al alumno sobre la materia enseñada. Indica el por qué y para qué de la actividad. La manera en que el profesorado enseña juega un papel importante en la calidad del aprendizaje del alumnado (Cuéllar, 2005).
 
La instrucción es un aspecto importante en tai chi, ya que el alumno que se inicia suele desconocer sus preceptos fundamentales, así como los objetivos que el profesor pretende alcanzar con una tarea determinada. Según Cuéllar (2005) se hace fundamental separar los criterios esenciales del éxito de la habilidad, insistir en los errores a evitar, valorar las tareas propuestas y señalar las ventajas que los alumnos obtendrán. Cabe destacar en esta actividad el incidir en los errores a evitar y ventajas que los alumnos obtendrán de su práctica, ya que estos aspectos se encuentra directamente relacionados con la salud y cuidados físicos.
 
Existen cuatro elementos fundamentales que juegan un importante papel en la consecución de la mayoría de los objetivos de aprendizaje: el tiempo que el alumnado pasa en actividad motora durante la clase de Educación Física, el clima positivo que debe existir en el aula, el feedback y la organización del trabajo. Otros factores son la especialidad deportiva practicada, los objetivos perseguidos y el nivel de habilidad del alumnado” (Cuéllar, 2004).
 
En tai chi es de gran relevancia la relación entre los objetivos de la presentación de la tarea, es decir, que entiendan la importancia de evitar ciertos errores posturales, forzar ciertas partes del cuerpo, etc. La realización de los ejercicios en absoluto silencio que mejorará la atención y realización de los mismos.
 
También hay que tener en cuenta la influencia de factores como los intereses del alumno, motivaciones, interrupciones injustificadas, los comportamientos que condicionan la falta de implicación, etc. (Cuéllar 2004).

3.1. La instrucción

Entre los clásicos del tai chi hay un anónimo: «La canción de las trece posturas». Este fragmento es un ejemplo muy citado de la manera poética en la que la cultura china habla y pretende instruir sobre este arte. Es el siguiente:
 
“Mantén las trece posturas: no las olvides.
Cuando desees moverte, empieza desde la cintura.
Sé sensible a los cambios, al más ligero cambio de lo lleno a lo vacío.
Así dejarás que el Chi circule como un fluido por todo tu cuerpo, sin cesar.
 
Invisible en el abrazo de la quietud yace el movimiento;
Y dentro del movimiento la quietud se oculta.
(…)
 
Todo el cuerpo debe ser flexible y suave.
La cabeza suspendida como si colgara desde arriba, de un solo pelo.
Permanece despierto, buscando el significado del propio Tai Chi.
Si el cuerpo se dobla o estira, si se abre o se cierra,
Que el camino natural sea tu camino.
 
Al principio, los estudiantes escuchan las palabras de su maestro,
Si aprenden con atención y constancia,
(…)
 
Cada una de las palabras de esta canción es valiosa e importante,
Si no las escuchas ni las sigues, seguramente desperdiciarás tu vida”.
 
Crompton (2001) nos dice que la filosofía china se expresa en la forma de aforismos «sugerentes». Su brevedad intenta inspirar un pensamiento reflexivo y contrasta con los pronunciamientos «articulados» de la filosofía occidental que tratan de ser tan exactos y explícitos como sea posible.
 
Este contraste entre sugerencia y expresión articulada se ha extendido al estudio y la enseñanza del tai chi de una manera que produce confusión, lo cual subraya la dificultad de una buena transmisión del mismo a gran escala. De este modo, nos encontramos con el peligro de que existan profesores que dejen que los alumnos les imiten a su antojo sin explicarles sus principios y esencia básica. Hace algún tiempo un magnífico profesor, refiriéndose a la instrucción en tai chi, dijo que cuando un profesor no enseña esto es porque no lo sabe.
 
Siguiendo a este mismo autor (Crompton, 2001) el tai chi promueve en muchos de sus seguidores una estrecha atención a los detalles, ya que la repetición de posiciones erróneas puede lesionar una articulación o tensionar un músculo, especialmente en la zona de las rodillas”.
 
Otro factor importante a tener en cuenta son las variaciones del compromiso motor del alumno y su clasificación en variables de contexto, de contenido y de características de los alumnos. Según Cuéllar (2005) estas son:
  • De contexto. Como son el sexo, el número de alumnos por clase, nivel escolar, entorno educativo.
  • De programa. Los objetivos, la especialidad practicada y las formas de organización utilizadas.
  • Características de los alumnos. Grado de habilidad, clasificándolos en más o menos hábiles.
En la práctica de la actividad a la que nos venimos refiriendo es importante tener esto en cuenta ya que generalmente cada sesión hoy en día la forman grupos heterogéneos, de ambos sexos, de distintas edades, nivel escolar, entorno educativo, diferentes capacidades físicas y problemas físicos añadidos como problemas de espalda, rodillas, dolores musculares, artritis, etc.

3.2. Variables mediadoras de aprendizaje

Según Cuéllar (2004) entre las variables mediadoras del aprendizaje del alumnado encontramos la motivación, atención, satisfacción, especificidad de las actividades practicadas y la información recibida por el alumnado. A continuación, se señalan las que entendemos más relevantes en la práctica y enseñanza del tai chi. Estas son:

3.2.1. La motivación

Depende de factores de personalidad, variables sociales y cognitivas. Comienzan a funcionar cuando el alumno realiza una tarea en la que se le evalúa, cuando compite con otro, etc. El éxito o fracaso dependerá de la motivación y de la percepción o idea sobre sí mismo (Cuéllar, 2004).

3.2.2. La atención

En una investigación sobre danza, Cuéllar (1999) define la atención como la capacidad de tomar posesión por medio de la mente, de forma clara y vivida en varios temas. La autora identifica esta variable como facilitadora de mejores resultados educativos, evidentes tanto a nivel motor (variables de tipo rítmico y técnico) como conceptual (como un factor de entendimiento y retención).
 
Liao (2003) señala que se puede mantener una actitud entusiasta y dedicada frente a los principios del tai chi y a su vez no poner atención a lo que hay que hacer. Lo cual puede acabar convirtiendo al tai chi en un mero ejercicio rutinario. Todo esto provoca que los alumnos por mucho que practiquen sigan cometiendo errores innecesarios.
 
La sensación de incomodidad física suele alterar la concentración. Por ello el estudiante debe determinar la causa de la incomodidad e intentar corregir la situación. No obstante, el practicante principiante experimentará cierta incomodidad durante la primera fase de formación en la forma del tai chi. Implicarse de forma total en el tai chi, tanto mental como físicamente, es la única manera de aumentar la concentración y por tanto la percepción del chi en el interior del cuerpo (Liao, 2003).

3.2.3. El feedback

Según Cuéllar (2004) la retroalimentación, retroacción o conocimiento de resultados es considerado como un elemento clave de la enseñanza. Consiste en aquella información otorgada por el profesorado, a uno o más alumnos, con objeto de informar sobre el carácter, adecuado o inadecuado, de su ejecución motora con el objetivo de hacer comparar al alumno su actuación con el modelo propuesto y dar las precisas indicaciones para mejorar su actuación y eliminar el error.
 
El feedback supone una relación personalizada entre el profesor y el alumno. Esto facilita no sólo incrementar la velocidad y nivel de aprendizaje, sino también la creación de un clima de motivación que lo favorezca.

3.2.4. La satisfacción

Juega un papel importante como factor de refuerzo en el aprendiz y se la considera como una emoción positiva reflejada a través de un estado positivo. Su relación directa con la salud la hace funcionar como reguladora de los niveles de estrés.
 
Estudios realizados sobre la relación entre los niveles de satisfacción obtenidos al finalizar una sesión, el contenido de la misma, la actividad desempeñada y el feedback recibido que demuestran la influencia positiva que ejerce la actividad motriz, motivación y utilización de feedback positivo (Cuéllar, 2004).

3.2.5. La información recibida por el alumnado

La información recibida se configura como un segundo elemento que determina las posibilidades de progreso del alumno. Esta se encuentra referida a:
 
  • La información individual y colectiva hacia al alumno y el tiempo dedicado a escuchar o mirar al profesor. Una información colectiva puede no convenir a todos, en tanto que no se adapte bien a los menos dotados y responda a los problemas de cada alumno en particular.
  • La retroacción, que atienda a la adquisición de la habilidad y el esfuerzo psicológico o la motivación.
  • Los aspectos cuantitativos (tiempo de actividad motriz) y cualitativos (especificidad, éxito o fracaso) suelen favorecer al alumnado mejor dotado (Cuéllar, 2004).

3.3. Estilos de Enseñanza

El Estilo de Enseñanza de Mando Directo es el que mejor se adapta a las características propias del tai chi, ya que dentro de sus objetivos se encuentra dar respuesta inmediata a un estímulo, posibilitar la ejecución sincronizada y la precisión, mantener normas estéticas y tradicionales, etc. Otro estilo sería el Asignación de Tareas, en tanto persigue objetivos similares a los que se le añade mejora de la individualización, aceptación de la ejecución de las tareas sin una continua comparación con los demás y diferenciar las posibilidades motoras de cada alumno (Cuéllar, 2004). En nuestra opinión, el uso de un modelo en las demostraciones hace preciso que estos estilos se utilicen fundamentalmente durante las primeras sesiones.
 
A simple vista, el Mando Directo puede ser el que mejor se adapte a la práctica de esta actividad o arte marcial. De hecho puede parecer el más indicado para mantener la clase concentrada, en silencio, atendiendo y siguiendo al profesor en un ambiente de satisfacción, tranquilo y relajado. Para la realización de este estilo de enseñanza el profesor hará de modelo del alumnado. Un espejo permitirá la observación del alumnado por parte del profesor y estudio de movimientos por ellos mismos. El profesor deberá también conocer los errores más comunes e ir recordándolos mientras realizan la actividad, así como parar – si lo considera necesario - para dar feedback al alumnado.
 
En nuestra opinión la mezcla de ambos estilos sería lo más recomendado en cuanto a los alumnos que comienzan su iniciación al tai chi, en tanto que el maestro no debe limitarse con los alumnos principiantes a actuar de modelo.
 
Saber la asignatura que se va a impartir, si bien es necesario no es condición suficiente para lograr y propiciar el aprendizaje en nuestros alumnos. Para ser un profesor eficaz en Educación Física se necesita un “saber”, un “saber hacer” y también “ser” que transmita actitudes y valores positivos hacia la materia (Cuéllar y Delgado, 2000).

4. CONCLUSIONES

Se dice del tai chi que es “meditación en movimiento” o “la meditación del movimiento”. En sus primeras fases lo que realmente se enseña al alumno que comienza es a “moverse” con suavidad, fluidez y de forma relajada de una manera particular y utilizando una técnica compleja creada hace miles de años. Posteriormente, se le anima para que comience a escuchar su cuerpo y a tomar consciencia del mismo, así como a localizar tensiones y liberarlas. Son objetivos de esta fase conseguir que el alumno entienda los por qué, interiorice y no fuerce la postura. El movimiento vivenciado juega un importante papel para la asimilación de su filosofía y práctica.
 
Tampoco es conveniente privar al alumnado del feedback verbal y basar la enseñanza en el modelo visual, pues induciríamos al alumno hacia la imitación según su percepción que puede conducir a un movimiento forzado. Un ejemplo de ello es cuando el profesor flexiona las piernas y consigue una amplia apertura que le lleva a acercarse bastante al suelo desplazándose con control de su peso, mientras pasa el mismo de una pierna a otra sin esfuerzo aparente. El alumno, en su afán de imitación, dejará caer todo su cuerpo en cada desplazamiento o lanzará todo su cuerpo hacia delante en cada paso que dé.
 
Es importante también, que el profesor tenga en cuenta que en la actualidad los grupos son muy heterogéneos, por lo que nos encontraremos con personas de edades avanzadas, personas con problemas físicos a la vez que con personas en buen estado de forma por lo que la ausencia o inadecuada instrucción no contribuye al aprendizaje y puede perjudicar la salud del que lo practica. Los problemas de rodilla y lumbares son los más frecuentes.
 
En suma podemos decir que estamos ante una gimnasia suave, muy beneficiosa pero a la vez perjudicial si no se realiza una buena instrucción. El papel del profesor en su enseñanza es fundamental no sólo por la importancia del aprendizaje significativo hacia una compleja disciplina, sino como una forma de aprender a escuchar y cuidar nuestro propio cuerpo, así como a no forzar nuestras posibilidades corporales para estar en condiciones de apreciar y avanzar en este completísimo deporte.

5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BOSCO CALVO, J. (2001). Apuntes para una anatomía aplicada a la danza. Madrid: Esteban Sanz.
CHIA, M. (2000). La estructura interna del tai chi. Málaga: Sirio. (Trad. Orig. 1996).
CROPTON, P. (2001). Tai Chi. Su conocimiento y práctica. Madrid: Edaf. (Trad. Orig. 1990).
CUÉLLAR, M. J. (2004). Bases teóricas y didácticas de la Educación Física. S/C de Tenerife: Arte comunicación visual, S. L.
CUÉLLAR, M.J. (1999). Adaptación de los Estilos de Enseñanza a sesiones de danza flamenca escolar. Tesis Doctoral. Granada: Universidad de Granada.
CUÉLLAR, M. J. y DELGADO, M.A. (2000). Estudio sobre los Estilos de Enseñanza en Educación Física. Lecturas de Educación Física Deportes. http//www.efdeportes.com/efd25a/estilos.htm – Buenos Aires – Año 5 – Nº 25.
GALANTE, L. (1993). Tai Chi el fundamento supremo. Barcelona: Humanitas. (Trad. Orig. 1981).
LIAO, W. (2003). Los clásicos del Tai Chi. Barcelona: Oniro. (Trad. Orig. 1977).
VERDUGO, E. (2004). Tai Chi. El arte marcial de lo monjes taoístas. Madrid: Libsa.

Autores
Sonia Sicilia Domínguez. Alumna de Maestro Especialista en Educación Física. Profesora de Tai-chi.
María Jesús Cuéllar Moreno. Doctora en Educación Física. Profesora de la Facultad de Educación. Universidad de La Laguna.



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