La fresa silvestre es originaria de Europa, concretamente de la región de los Alpes. En la Edad Media se le atribuyeron diversas propiedades terapéuticas contra las infecciones de garganta, fiebre y problemas renales. Parece que la fresa comenzó a ser cultivada en Francia en el siglo XV, y algo más tarde en España. Durante el siglo XIX se crearon numerosos híbridos, pero es en el siglo XX cuando se produce la explotación de la fresa a gran escala.
INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:
- 400 gr. de fresas
- 4 kiwis
- jengibre fresco
- canela (opcional)
- naranja exprimida (opcional)
PREPARACIÓN:
Lavamos las fresas, retirándoles el pedúnculo, y pelamos los kiwis. Con un cuchillo afilado o con un laminador de patatas cortamos finamente ambas frutas y las vamos colocando, alternando la fresa con el kiwi, en un plato llano o fuente grande.
Cuando esté todo el plato cubierto, aderezamos con una pizca de jengibre fresco rallado. Si lo deseamos podemos espolvorear el carpaccio con un poco de canela y/o media naranja exprimida.