Introducción
La prevalencia de la obesidad se ha incrementado en las últimas décadas, considerándose una epidemia global y es la enfermedad no transmisible más prevalente en el mundo. Nunca como hasta ahora se ha tenido la posibilidad de presenciar el desarrollo tan rápido y generalizado de una epidemia de enfermedad no infecciosa y los niños y adolescentes no escapan a esta tendencia. Este incremento en la prevalencia está asociado a profundos cambios socioeconómicos, tecnológicos, poblacionales y familiares que han ocurrido en el mundo en las últimas tres décadas y que afectan tanto a países desarrollados como aquellos en vías de desarrollo, llevando a un balance energético positivo en una gran parte de la población. La rapidez del cambio de la prevalencia de obesidad excluye una base genética como principal causa, ya que la carga genética no puede variar en períodos de tiempo tan cortos, por lo que los factores ambientales tendrían un papel fundamental1.
Los países de América Latina se identifican por estar viviendo procesos de cambios, realidades y hábitos similares referentes a la alimentación, es lo que denominamos transición nutricional, esta se caracteriza por las variaciones en los patrones de morbi-mortalidad de las poblaciones que progresivamente pasan de presentar perfiles con preeminencia de causas agudas, fundamentalmente infecciosas, a situaciones en las que prevalecen enfermedades crónicas no transmisibles2. La adopción de dietas “occidentales” altas en grasas saturadas, azúcares y otros carbohidratos refinados, frecuentemente acompañada por reducidos niveles de actividad física, también definen la llamada transición nutricional3. Los cambios mencionados se acompañan de cambios en las características demográficas, así como en estilos de vida y hábitos alimentarios, de este modo la transición epidemiológica nutricional se presenta asociada a un complejo proceso, el que afecta a diferentes condiciones poblacionales. Por lo tanto en términos generales este proceso es determinado por la progresiva reducción de condiciones de déficit, junto con el incremento en la frecuencia del sobrepeso y la obesidad. Juntamente a estos se asocia la presencia de situaciones de baja talla para la edad. La coexistencia de ambas condiciones- déficit y exceso- a nivel familiar o poblacional implican situaciones complejas para su abordaje, tanto es así que en este tipo de relaciones nutricionales ambiguas, existen hogares con miembros de bajo peso conviviendo con uno o mas integrantes del grupo familiar con grados de sobrepeso, es lo que se denomina “hogares con doble carga”2, se observa también una mayor prevalencia del retraso crónico del crecimiento por sobre la desnutrición aguda denominada “desnutrición oculta”4, estos factores no hacen mas que confirmar la existencia del paradigma nutricional emergente “obesidad en la pobreza”5, esto es observado periódicamente como un signo distintivo entre los países en desarrollo y desarrollados que están recorriendo el periodo de transición nutricional, en los primeros además existe una menor capacidad para encarar el rápido aumento en la prevalencia de enfermedades crónicas asociadas a la obesidad3.
En Argentina, los diferentes estudios epidemiológicos desarrollados dan cuenta de un patrón común en términos de los principales problemas nutricionales de la población infantil. Baja prevalencia de desnutrición aguda, moderada prevalencia de retardo del crecimiento lineal, aunque con importante variabilidad entre las poblaciones estudiadas, prevalencias crecientes de sobrepeso y obesidad y deficiencias de micronutrientes, constituyen las condiciones más encontradas2.
De acuerdo a los conceptos vertidos nos proponemos como objetivos el continuar la investigación longitudinal iniciada en 2005, comparación de estándares de crecimiento con la propia investigación y con los nacionales, velocidad del mismo, porcentajes de niños y niñas con exceso de peso, porcentajes de activos y/o sedentarios, si hay correlación alguna entre estas dos variables, niveles de desnutrición, si influye el nivel socioeconómico y cultural de los padres.
Población, material y métodos
Para el desarrollo de esta tercera entrega de la investigación, continuamos con los diseños de cuantificación y correlación, con análisis prospectivo, longitudinal y observacional.
Población: Se testearon las mismas escuelas y grupos de niños evaluados en los años 2005 y 2006, se los pesó y midió en la misma época del año, respetando todas las características que se encontraran oportunamente y tratando de reproducir las condiciones en las que se llevaron a cabo los anteriores. En esta oportunidad se evaluaron un total de 951 alumnos (425 niños y 526 niñas, a esta altura de la investigación se llevan incorporados 2.417 niños entre 2005 y 2007) comprendidos entre 9 años 6 meses a 11 años 5 meses y 29 días de 14 escuelas de la ciudad.
Invitamos a participar del proyecto a 13 escuelas públicas y 1 escuela pública de gestión privada de EGB 2, dependientes del Consejo General de Educación de la Provincia de Entre Ríos, previa conformidad de la Supervisión Departamental de Educación y de los equipos de conducción de los establecimientos intervinientes. Se realizaron evaluaciones a la población escolar asistente en cada escuela en niños de ambos sexos durante el periodo lectivo 2007. Previamente a esto se solicitó por escrito la autorización correspondiente a los padres, la que figura en la planilla de recolección de datos entregada a los alumnos.
Se evaluaron las siguientes variables:
Peso: La determinación del peso corporal se realizó utilizando una balanza de palanca con precisión de 100 G., registrándose el peso en Kg. con aproximación del 0.1 Kg. superior. Los estudiantes se ubicaron de frente a la balanza y vestidos con ropa liviana, descalzos, sin camperas, guardapolvos o abrigos. Una medición para cada alumno y cada 10 controles se niveló y calibró la balanza (marca Roma Nº de serie 7228, Modelo BPP, Código de Aprobación BP 20-714).
Talla: Se utilizó cinta métrica metálica graduada en centímetros y décimas de centímetro, y un plano para ser utilizado tangencialmente sobre la cabeza. Los alumnos se midieron descalzos, respetando el plano de Frankfürt, se realizó un control en apnea inspiratoria profunda y se registró la talla en cm. con aproximación del 0.1 cm. superior.
Actividad Física: Todos reciben, teóricamente, 2 clases semanales de Educación Física escolar de aproximadamente 40 minutos cada una. Se investigó entonces, sobre la actividad física en el tiempo libre del alumno, a partir del cual se determinaron los activos y los sedentarios. En este punto en particular se aclara que es prácticamente indescifrable conocer la actividad física de los niños fuera del horario escolar que no sean sistemáticas (una caminata, paseo en bicicleta sin obligatoriedad, en vez de club, gimnasio, escuela deportiva), si realizan algún tipo de esfuerzo físico que redunda en gasto calórico, por lo general lo hacen sin la continuidad necesaria para determinarse que lo que está haciendo es una actividad física habitual, es decir que no se considera activo por la asistematicidad de la actividad.
Activos (A): Se definió de esta manera a aquellos niños que, además de concurrir a las clases de Educación Física regulares, desarrollan otra actividad orgánica que deriva en gasto energético. De acuerdo a lo cuestionado, estas actividades las realizan de dos a tres veces semanales sistemáticamente y alrededor de una o más horas cada estímulo, en algunos casos estas actividades se ven ejecutadas además durante los fines de semana en donde tienen lugar las competencias- encuentros deportivos recreativos.
Sedentarios (S): Son los comprendidos entre quienes no llevan a cabo ningún tipo de actividad física que derive en gasto energético, referente a este concepto las clases sistemáticas de Educación Física escolar no son tomadas en cuenta.
Índice de Masa Corporal o de Quetelet(IMC) (peso / talla): Es el método utilizado para la determinación de los niños normales, con sobrepeso u obesidad y que resulta de la división del peso del niño por el cuadrado de su altura, esto nos da como resultado un índice con el cual estableceremos, si está dentro de ciertos parámetros, como no obesos (NO), sobrepeso (SP) y obesos (O). Cabe aclarar que entre los niños y las niñas las medidas de referencia para esta determinación no son las mismas.
Bajo Peso (BP): Se define con esta variable a aquellos niños que estuvieron por debajo del percentil 3 de las tablas de la Sociedad Argentina de Pediatría en cuanto a la talla para la edad. También se los denomina con el síndrome de desnutrición crónica.
Los datos obtenidos fueron volcados en una planilla de registro de datos y hoja de cálculo (Microsoft Excel) donde se asentaron los siguientes: Nº del alumno, peso, talla, índice de masa corporal, en base a este parámetro si es normal, sobrepeso u obeso, si se lo considera activo o sedentario, deporte o actividad física que realiza, tiempo que le dedica a la actividad física, si concurre a Educación Física escolar, si trabaja la madre, el padre, el nivel de instrucción de los mismos y sus profesiones. Se realizaron gráficos con el mismo programa y tablas con Microsoft Word.
La toma de los datos para el trabajo de investigación se realizó en las propias escuelas a las que concurren los niños, se requirieron 56 planillas de registro de datos, 4 planillas de resumen general de acuerdo al sexo y edad, se entregaron 1.500 autorizaciones, se utilizó una resma papel A4, tres cartuchos de tinta color y dos de tinta negro compatibles con impresora Epson Stylus CX3900, 25 CDs para facilitarles copias del informe final a las autoridades educativas y a las escuelas intervinientes. El equipo de investigación está formado únicamente por el autor del proyecto y fue realizado durante el período lectivo 2007.
Resultados
Como se dijo, intervinieron en esta oportunidad en la investigación 951 alumnos de 10 y 11 años de las diferentes escuelas de los cuales el 44.69{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} corresponden a niños y el 55.31{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} a niñas.
Entre los resultados más destacados, encontramos a la distribución de los alumnos de acuerdo a su edad y sexo como no obesos, sobrepeso, obesos y bajo peso, este particular se vuelca en la Tabla 2, para una mejor vista y dimensión comparativa.
Distribución total de la muestra
Tabla 1
Resultados generales sobre no obesos, sobrepeso, obesos y bajo peso.
Tabla 2
Las lecturas parciales de estos resultados nos dan una idea de ellos, pero en todos los casos los niños NO alcanzan el 70{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58}, es decir contienen pequeños pero importantes cambios a lo encontrado hace un año atrás, entre los datos mas relevantes observamos que hubo un descenso de SP en niñas de 10 años, en las demás variables los resultados se vieron incrementados casi en su totalidad (en detrimento de los NO), lo mas sensible es el de los niños O de 11 años que pasaron a incrementar mas de 4 puntos (4 puntos en esta muestra significan unos 10 nuevos niños O), y en el caso de las niñas de 11 años el SP varió positivamente algo mas de 6 puntos (unas 18 niñas dejaron la categoría de NO), los valores de O se mantuvieron estables, la franja de los BP fue la única variable que se vio modificada positivamente en todos los casos.
Como se explicó en la investigación anterior, es en esta etapa evolutiva, sobre todo de las niñas, en donde se manifiestan y desencadenan importantes acontecimientos que tienen que ver con el desarrollo puberal, evidentemente estas características se reflejan en la muestra puesto que entre otras “consecuencias” de este desarrollo son el peso y la talla las que sufren variaciones positivas, en el caso de los niños, en donde la manifestación de estos eventos es mas tardía, igualmente ya hay evidencias de estar en algunos casos con períodos de empuje puberal.
En relación a los A y S, los datos no revelan cambios en los varones, los valores se mantienen en el mismo porcentaje, por el contrario en las niñas la brecha entre quienes hacen actividad física y quienes no, se hizo mayor es decir que bajó del 26{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} al 23{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de A, por lo tanto esta disminución incrementó las niñas S.
Es importante tratar de dilucidar entre las diferentes categorías de la muestra, habiendo ya obtenido los resultados de NO, SP, O y BP la conformación de estas con respecto a los A y S, de esta manera podremos ensayar una explicación de correlación entre variables.
Tabla 3
|
NIÑAS 10 AÑOS
|
NIÑOS 10 AÑOS
|
|
NO OBESO
|
SOBREPESO
|
OBESO
|
BAJO PESO
|
NO OBESO
|
SOBREPESO
|
OBESO
|
BAJO PESO
|
|
170
|
49
|
22
|
11
|
132
|
42
|
10
|
6
|
|
44 A- 126 S
|
14 A- 35 S
|
0 A- 22 S
|
3 A- 8 S
|
76 A- 56 S
|
29 A- 13 S
|
5 A- 5 S
|
1 A- 5 S
|
|
NIÑAS 11 AÑOS
|
NIÑOS 11 AÑOS
|
|
NO OBESO
|
SOBREPESO
|
OBESO
|
BAJO PESO
|
NO OBESO
|
SOBREPESO
|
OBESO
|
BAJO PESO
|
|
191
|
55
|
17
|
11
|
159
|
43
|
26
|
7
|
|
39 A- 152 S
|
16 A- 39 S
|
3 A- 14 S
|
1 A- 10 S
|
83 A- 76 S
|
25 A- 18 S
|
13 A- 13 S
|
0 A- 7 S
|
De acuerdo a la descripción de la Tabla 3, se interpreta que en todos los alumnos con BP la actividad física es prácticamente nula (13.5{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58}), a partir de aquí la diferenciación entre sexo se hace necesaria puesto que las niñas, como observamos en los gráficos 2 y 3, tienen una menor conducta deportiva o física, los niños O tienen 50{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de A, los SP un 65{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de A y los NO el 55{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de A. Las diferencias son mas que evidentes: niñas O 7.7{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de A, mientras que las SP y NO un 28.8{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} y 22{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} respectivamente. Se observa una relación directa entre obesidad y sedentarismo en niñas O, en las demás la actividad física es muy pobre. A pesar de que los niños poseen una mayor variedad (como veremos más adelante) de actividades deportivas y a su vez mayor porcentaje de A, alrededor de la mitad de la población estudiada no hace actividad física alguna, punto clave y sustancial que se debería corregir, por todo lo que ello implica para la salud de la sociedad.
De acuerdo a la Tabla 4, esta es otra manera de ver lo anticipado anteriormente pero enfocado únicamente hacia la población con exceso de peso (SP + O), la actividad física en los niños llega al 59{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58}, al ser la diferencia con las niñas tan palpable, pareciera que los índices no son tan pobres, aunque sabemos que esto no es así, en esta analogía hay una correlación directa entre el sedentarismo y la obesidad y el sobrepeso.
Resultados generales para relacionar exceso de peso y sedentarismo
Comparación de estándares nacionales y datos actuales de peso y talla niñas.
Comparación de estándares nacionales y datos actuales de peso y talla niños.
Tabla 6

Las tablas 5 y 6 marcan las tendencias definidas en el estudio anterior, hay una diferencia tangible de los alumnos de la muestra actual respecto a los estándares nacionales, las tendencias seculares positivas se dan por diversos mecanismos entre los que mencionamos al pool genético, principalmente en la talla y a los factores medioambientales que influyen en el crecimiento total del niño, la velocidad del crecimiento en las niñas a partir de los 9 y hasta los 11 años y en intervalos de un año ha sido de 4.5 cm. y de 8 cm., en referencia al peso las diferencias son de 2.7 y 5.5 kg., en los niños los valores sufren incrementos de 4 y 6 cm. y de 3.8 y 3.2 kg. respectivamente (los valores de velocidad de crecimiento se interpretan de 9 a 10 años y de 10 a 11 años), se evidencia en las niñas claramente un desarrollo mayor desde los 10 a 11 años, procesos de acontecimientos puberales son los factores mas probables, el aumento de 8 cm. y de 5.5 kg. en un año dan cuenta de ello. En los varones los incrementos expresan curvas mas suaves por lo expuesto anteriormente, es por ello que se está en el convencimiento de la consecución longitudinal de la investigación.
Las actividades deportivas se incrementan año tras año en los niños, pero los valores porcentuales de A son constantes, en las niñas la cantidad de ofertas deportivas y físicas reflejan el número del año anterior, pero se ve claramente una disminución de estas relacionadas con la práctica que pasó del 25{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} al 23{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58}, si además tenemos en cuenta que dentro de los grupos de niñas y niños A, menos de 2 Hs. y 4.1 Hs. semanales respectivamente dedican de sus tiempos de ocio para la recreación, el esparcimiento y todo lo que implica realizar una actividad deportiva, vemos que los valores son por demás escasos y que evidentemente estos gastos calóricos no deberían tener incidencias para contrarrestar lo ganado en la ingesta total.
Gráfico 5

Como apuntáramos anteriormente, se vislumbran realidades sociales y hogareñas con parámetros dicotómicos entre sí, como los llamados de “doble carga”, que en gran parte se debe al nivel socioeconómico y cultural de los integrantes de cada familia, los estratos sociales con mayor poder adquisitivo y mayores niveles culturales, tienden a adquirir hábitos alimentarios y de vida mas saludables en general, como la mayor inclinación de estos hacia la actividad física, mientras que los hogares mas pobres, con poco acceso a alimentos sanos y educación nutricional, tienden también a presentar a su vez mayor sobrepeso. A pesar de las llamadas reducciones de situaciones de déficit y el aumento del sobrepeso y la obesidad en hogares pobres, estos conviven con la desnutrición, expresada por la baja talla para la edad del niño, el resultado de esta es un cuerpo mas pequeño que implica la posibilidad de supervivencia frente al hambre, pero con menos fuerza, lo que reduce la capacidad de trabajo físico.
Asimismo, el menor desarrollo neurológico y psicológico determina un rendimiento intelectual disminuido, lo que va en detrimento de la escolarización. Estas condiciones aunadas limitan en el futuro la inserción psicosocial y laboral del adulto4. La globalización y sus consecuencias como el desempleo, desigualdades económicas y de bienestar, inequidad y pobreza, probablemente no tengan las mismas incidencias que las detectadas en los países industrializados5. La crisis político- institucional y económica sin precedentes de 2001 derivó en una gran caída de los ingresos reales y un aumento considerable de la desocupación y la pobreza, esta situación económica ubicó a un segmento importante de la población en la categoría de “nuevos pobres”. La baja prevalencia de baja talla para la edad puede explicarse en este marco, en la medida que las consecuencias negativas de la crisis son recientes como para traducirse en retrasos crónicos del crecimiento3, aunque vemos que existe una tendencia al aumento de esta variable en el transcurso del último año, en donde del 2.86{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de 2006 se incrementa al 3.68{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} (de 20 a 35 niños).
Gráfico 6
Gráfico 7

El nivel socioeconómico (NSE) está determinado en base a las variables tenidas en cuanta en años anteriores (ubicación de la escuela, del hogar, trabajo familiar, nivel de instrucción de los padres). El trabajo familiar creció respecto del año anterior en las tres áreas (madre, padre, ambos), los NSE mas elevados tienen altos niveles de ocupación, trabajos en relación de dependencia, profesionales de la salud, de la educación, etc., en general pertenecen a las escuelas no periféricas de la ciudad, allí los porcentajes van desde el 85{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} al 100{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} en los padres, la ocupación de las madres es mas elevado que en las escuelas de la periferia. El nivel de instrucción de los padres sigue la misma tendencia, con un solo cambio, los “sin datos” duplicaron sus números, hecho que se debería estudiar en profundidad, las razones deberían encontrarse en el seno familiar (padre ausente, separación de ambos, madres solteras, etc.) dejan su impronta en los niños y en el resto de los integrantes.
Comparación de la condición con activos y sedentarios
Tabla 7
La tabla 7 indica en forma evidente la diferenciación de los niños respecto de las niñas en actividad física, las columnas de la izquierda de los niños poseen mayores valores que las de la derecha, esta relación en las niñas es inversa.
El puntaje estandarizado o puntaje Z, es definido como aquel índice que especifica en que medida un valor determinado se aleja de la media, en esta caso veremos una tabla comparativa sobre peso y talla de los percentilos extremos (3 y 97), recordando que el percentilo 50 de nuestro estudio ya se comparó al de los estándares nacionales en las tablas 5 y 6, particularmente aquí se manifiesta un mayor aumento del puntaje Z del peso respecto de la talla, indicando un retardo de crecimiento en talla respecto del peso o un excesivo aumento del peso, con relación a la referencia.
Deja un comentario