Una investigación del Departamento de Salud Pública de Helsinki, Finlandia, determinó que en las mujeres existe una relación directa entre fumar durante la adolescencia y aumentar de peso en la adultez.
La investigación, dirigida por Suoma Saarni, se basó en el seguimiento de 2.278 de gemelas y 2.108 de gemelos nacidos entre 1975 y 1979, quienes fueron contactados por primera vez a los 16 años. Cuando cumplieron 20 años, les enviaron un nuevo cuestionario y los problemas de obesidad ya se estaban haciendo evidentes.
A los 24 años, los científicos estudiaron nuevamente a estas personas y descubrieron que las mujeres que fumaban un mínimo de diez cigarrillos diarios o más eran hasta 2,32 veces más proclives a sufrir sobrepeso que las no fumadoras.
La mitad de los participantes nunca había fumado y el 12 por ciento se habían iniciado en la adolescencia. Cerca del 15,5 por ciento de los hombres y el 9,4 por ciento de las mujeres fumaban un mínimo de 10 cigarrillos diarios.
Este trastorno afectaba al 24 por ciento de los hombres y al 11 por ciento de las mujeres pero no pudieron encontrar ningún vínculo entre los hombres fumadores y el sobrepeso.
“Biológicamente, es posible que el tabaco y las hormonas específicas del género masculino y el femenino interactúen de manera diferente en uno y otro organismo, afectando al apetito y a la distribución de grasas de distinto modo. Y culturalmente cuando las mujeres empiezan a fumar en la adolescencia lo hacen como medida para controlar su peso y, una vez que dejan del hábito, sustituyen el cigarrillo por el picoteo entre horas”, aseguró Saarni para explicar la diferencia entre géneros.
Los resultados completos del estudio se podrán leer en la edición de febrero del American Journal of Public Health.
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