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Cómo Elaborar un Texto Argumentativo

Reglas para una discusión crítica

Autor: Profa. Cora Amorin González (Uruguay) - 4/2/2007 - 335267 lecturas.
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La filosofía lleva a cabo su tarea crítica dirigiéndose a todos los saberes y prácticas que encuadran su inscripción histórica y cultural. La crítica filosófica reviste así un carácter universal y radical, pero también procede metódica y sistemáticamente, valiéndose de un conjunto de disposiciones y recursos conceptuales que le dan identidad y especificidad”.(1)

La principal tarea de la Lógica es la de averiguar cómo la verdad de una determinada proposición está conectada con la verdad de otra. En lógica habitualmente se trabaja con grupos de proposiciones relacionadas. Las proposiciones son expresiones declarativas del lenguaje informativo de las que se tiene sentido manifestar verdad o falsedad.
El argumento es el contenido que se emplea para demostrar aquello que se afirma o niega de algo. Es un conjunto de varias proposiciones ligadas con vínculos de subordinación, y tal vez de coordinación, que una de ellas se suponga inferida de las otras que se suponen como garantía de aceptabilidad. El objetivo del argumento es probar una conclusión discutible.

Cicerón definía la argumentación como “el discurso mediante el cual se aducen pruebas para dar crédito, autoridad y fundamento a nuestra proposición”.

Un argumento es una forma de inferencia especial. Copi nos dice que: “A cada inferencia posible corresponde un argumento (...) Un argumento puede inferirse como un grupo cualquiera de proposiciones o enunciados de los cuales se afirma que hay uno que se sigue de los demás considerando a estos como fundamento de la verdad de aquel”.(2)
¿En qué se distingue un argumento de un razonamien­to? Con frecuencia aparecen como sinónimos, pero no todos los razonamientos son argumentos. Se diferencian por su ámbito de influencia. Se razona para si mismo; se argumen­ta para los demás. Razonamos antes de argumentar y nuestro argumento trata de expresar lo mejor del razonamiento. 

Un argumento, pues, es la manifestación externa de un razonamiento, su proyección social, una herramien­ta de persuasión. Ar­gumentamos para que las ideas puedan ser compartidas. Se justifica la conclusión en términos comprensibles y persuasivos para los demás. De un razonamiento a un argumento media la misma distancia que va de un pensamiento a su expresión oral. Aunque con frecuencia se emplean como sinónimos, como se ve, son cosas distintas. Un argumento es una serie de declaraciones que individualmente o en conjunto dan pruebas de otra manifestación.

La argumentación y la comunicación están estrechamente relacionadas: se comunica para informar algo y esta exposición se puede argumentar para convencer y persuadir de alguna propuesta. Ambas se pueden presentar de forma independiente.

Los modos de exponer una argumentación puede ser: a) deductiva o analítica: de lo general a lo concreto. La tesis se expone al comienzo y, a continuación, se ofrecen los argumentos de apoyo; b) inductiva o sintética: Se comienza por los datos y argumentos y se coloca la tesis o conclusión al final; es decir, de una serie de consideraciones se extrae una idea final; c) paralela: pretende manifestar de forma encadenada ideas indiscutibles (verdaderas o falsas), que no están subordinadas unas a otras por su contenido, no demuestra hipótesis ni saca conclusiones; un ejemplo de este modo se presenta de la siguiente manera, “los jóvenes buscan respuestas en la filosofía, pero ocurre que cada respuesta  suscita nuevas preguntas. Al que esto le sucede, será un estudioso de la filosofía durante toda su vida”. 

El término argumentación, muy usado en los últimos tiempo se refiere a la acción en la cual se emplea un argumento. El Profesor Stephen Toulmin señala que es “La actividad total de plantear pretensiones, ponerlas en cuestión, respaldarlas produciendo razones, criticando esas razones, refutando esas críticas, etc. … La secuencia de pretensiones y razones encadenadas que, entre ellas, establecen el contenido y la fuerza de la proposición a favor de la que argumenta un determinado hablante; …interacciones humanas a través de las cuales se formulan, debaten y/o se da vuelta a tales tramos de razonamiento”.(3)

La argumentación y la exposición están estrechamente relacionadas: se expone para informar y esta exposición se puede argumentar para convencer y persuadir de alguna propuesta. Ambas se pueden presentar de forma independiente.

La capacidad de argumentar es un rasgo definitorio del ser humano que se desarrolla lingüísticamente. Desde sus orígenes, la filosofía se ha ocupado de ello, estudiando los distintos tipos de discurso de los que se sirve la literatura, la política o la ciencia, pero tratando de crear, a su vez, un lenguaje formalizado que despeje al razonamiento de las ambigüedades e imprecisiones a las que con frecuencia lo sujeta la retórica del lenguaje natural. Este camino es el de la lógica, averiguar como se relaciona la estructura del pensamiento con la “realidad”.

Cuando se habla de argumentos se pueden considerar: 1) pruebas dialécticas en las que se intenta refutar a un adversario o convencerlo de la verdad de la opinión mantenida por el argumentador. 2) como razonamiento encaminado ante todo al convencimiento o la persuasión.

Es importante aprender a distinguir a los argumentos de meros grupos de proposiciones que no cumplen con los requisitos necesarios para hablar de argumentos. Éstos consisten en grupos de proposiciones en los que hay algunas que actúan como premisas que, en virtud de la inferencia lógica, justifican otra proposición que llamamos conclusión.
Para decidir si se  está  ante un argumento o no, simplemente se apelará al sentido común y a un  análisis del texto sobre el que hay que decidir, centrándose en los siguientes aspectos:

1. 
El texto, ¿tiene una conclusión?. Si es así, ¿cuál es?
2.  El texto ¿ofrece razones que apoyen la conclusión?, es decir, ¿hay premisas? Si es así ¿cuáles son?
3.  El texto ¿presume que hay una relación entre premisas y conclusiones? ¿Se infiere éstas de aquéllas?

Un texto argumentativo consta de: 

1. Tesis. Es la idea fundamental en torno a la que se reflexiona; puede aparecer al principio o al final del texto. Ha de presentarse clara y objetivamente. Puede encerrar en sí varias ideas.  

2. Cuerpo. Despliega la idea o ideas que se pretende demostrar desde dos perspectivas: una de defensa (se van ofreciendo los argumentos para confirmarla) de ellas, y otra de refutación contra previsibles objeciones que podría hacer el adversario.  La primera no debe faltar.
3. Conclusión. En la demostración se reflexiona sobre el tema desde todos los ángulos, hasta llegar al objetivo deseado, que se ofrece como conclusión a menudo anunciada al comienzo del escrito. Puede presentarse de varias formas: 
· Afirmando la idea principal. El contenido que  se desarrolla asume el rango de tesis porque explica el problema o los fenómenos que se tratan en una idea general.
· Como propuesta sugerente. Este tipo de conclusión se distingue porque el escrito, si bien recoge en síntesis la idea sustancial de la exposición, no llega a hacer definitivo su razonamiento o a completar su información. Se asientan sugerencias para futuros trabajos, abriendo caminos hacia otras perspectivas antes de poner punto final al propio texto.
Lo que distingue a un argumento de una mera colección de proposiciones es la inferencia que se supone que las une. Inferir (implicar) es derivar una consecuencia o deducir algo de otra realidad, de una verdad conocida se pasa a otra no conocida. 

Decálogo para elaborar un texto argumentativo.

Texto = cualquier forma de comunicación.
 
1.  Determinar claramente cuál es la idea central del ‘texto’ que se va a sostener.
2.  Definir el receptor a quien va dirigido. Es frecuente el empleo de tecnicismos correspondientes a la disciplina de la que trate el texto, lo que obliga a considerar y clarificar el significado de los términos empleados.
3.  Cualquier afirmación ha de estar sustentada por una serie de argumentos, por lo que habrá que buscar todos los argumentos posibles a favor de la tesis.
4.  Tener en consideración las opiniones, creencias y valores del destinatario para elegir aquellos argumentos que mejor puedan convencerle y desestimar los restantes.
5.  Deben preverse las posibles objeciones del adversario a dichos argumentos. La ironía da por verdadera y seria una afirmación evidentemente falsa; tiene como finalidad reprochar algo al interlocutor, o hacerle partícipe de la burla o indignación del autor.
6.  Una buena introducción para hacer significativo el proceso, contribuye a captar la aprobación del otro. La comprensión hace posible cualquier forma de conocimiento.  
7.  El orden de los argumentos es un factor esencial. En beneficio del mismo, se evitarán las divagaciones, que podrían entorpecer la comprensión. Los argumentos más sólidos se deben incluir al final.
8.  La conclusión debe tener fuerza e interés para ganar la complacencia del auditorio.
9.  Emplear el lenguaje de forma adecuada, concisa y clara, sin renunciar a la ayuda que pueden proporcionar los recursos literarios. Es indudable que un texto debidamente fragmentado en párrafos es más fácilmente interpretado y asimilado que un texto indiviso.
10. Si la exposición es oral, conviene memorizar de modo general el texto para producir una buena impresión de seguridad en los oyentes.

Técnicas argumentativas

1. Relación de causa/efecto.
2. Citas o argumentos de autoridad.
3. Refranes.
4. Máximas.
5. Ejemplos.
6. Fábulas.

Las REGLAS de una DISCUSIÓN CRÌTICA.

1. "Las partes no deben impedirse unas a otras al presentar puntos de vista o ponerlos en duda".
2.  "Una parte que presenta un punto de vista está obligada a defenderlo si la otra parte le solicita hacerlo".
3.  “El ataque de una parte en contra de un punto de vista debe referirse al punto de vista que realmente ha sido presentado por la otra parte".
4.  "Una parte sólo puede defender su punto de vista presentando una argumentación que esté relacionada con ese punto de vista".
5.  "Una parte no puede presentar algo falsamente como si fuera una premisa dejada implícita por la otra parte, ni puede negar una premisa que el mismo ha dejado implícita".
6.  "Una parte no puede presentar falsamente una premisa como si fuera un punto de aceptado, ni puede negar una premisa que representa un punto de vista aceptado".
7.  "Una parte no puede considerar que un punto de vista ha sido defendido concluyentemente si la defensa no se ha llevado a cabo por medio de un esquema argumentativo apropiado que se haya aplicado correctamente".
8.  "En su argumentación las partes sólo pueden usar argumentos que sean lógicamente válidos o que sean susceptibles de ser validados explicitando una o más premisas implícitas".
9.  "Una defensa fallida de un punto de vista debe tener como resultado que la parte que lo presentó se retracte de él y una defensa concluyente debe tener como resultado el que la otra parte se retracte de sus dudas acerca del punto de vista".
10. "Las partes no deben usar formulaciones que resulten insuficientemente claras o confusamente ambiguas y deben interpretar las formulaciones de la parte contraria tan cuidadosa y tan exactamente como les sea posible".
Argumentación, comunicación y Falacias. Una perspectiva pragma-dialéctica. Frans Van Esmeren y Rob Grootendodrst, Santiago de Chile, Ed. de la Univ. Cat. de Chile.  


1) Cerletti – Kohan , “La filosofía en la escuela” 1996, pág. 94
2) Introducción a la Lógica (Eudeba, Buenos Aires, 1962)
3)  Toulmin – “los usos de la argumentación” 1958

Fuente:

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http://www.portalfitness.com


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