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Imagen
temporoespacial y Mociones.
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En el sujeto el cuerpo no solo puede ser movilizado por
las situaciones reales que lo atraen, sino que puede además, apartarse del
mundo, prestarse a experiencias y situarse en lo virtual. Está abierto a lo
nuevo, a lo posible, es decir al espacio y al tiempo.
Esto se verifica en el aprendizaje de movimientos nuevos,
que supone ampliar los limites del cuerpos hacia lo externo ( instrumentos o
espacio), el esquiador por ejemplo en su acción no separa los movimientos de
extensión y de flexión que deben asegurarle el aligeramiento de su cuerpo, el
aligeramiento de los esquíes, el desplazamiento del peso del cuerpo en la
curva, la inclinación del peso en la curva, la inclinación del busto hacia
delante, sino que, percibe la pendiente (accidentes, variaciones, eminencias y
depresiones, las partes del hielo,...) y su horizonte, (obstáculos materiales,
rocas, árboles, personas, etc.), según una fisonomía afectiva de tal condición
que su cuerpo, al integrarlos en su espacio, o campo propio, adopta en un acto
global y espontáneo, las diferentes posturas y realiza todos los movimientos
necesarios.
De esta manera, el espacio corporal no es algo neutro,
vive cargado de "valores" o significaciones claras, por esto el cuerpo
es eminentemente un espacio expresivo, forma y hace vivir
un mundo a través de habilidades motrices coordinadas, que por si mismas
se constituyen en diferentes categorías:
1-
En esta categoría se pueden colocar todas las habilidades motrices que
no están estrictamente definidas y adaptadas al fin propuesto, son el resultado
de movimientos variados coordinados en determinadas posturas, que a la vez son
percibidas interiormente (ej. El fisicoculturismo). Estas habilidades no están
automatizadas de una manera estricta, por el contrario, son el resultado de
movimientos mas sencillos, relativamente automáticos. A esta categoría
pertenecen la mayoría de los actos de nuestra vida cotidiana.
2-
A esta categoría pertenecen las habilidades motrices que resultan de los
movimientos automatizados y dirigidos a un objetivo, pero que en sentido
estricto son movimientos estereotipados, a ellos corresponde en su casi
totalidad, los movimientos deportivos.
3-
Las habilidades motrices que resultan de los diferentes movimientos
automatizados, que sin embargo no poseen un alto grado de automatización,
porque estos movimientos son relativamente independientes unos de otros. Estas
habilidades constituyen un todo estructuralmente unido en una forma determinada.
Se trata, por ejemplo, de las habilidades que un deportista especializado posee.
Cuyo trabajo automático y uniforme en sus indiferentes movimientos exige, no
obstante, una atención vigilante y cierto grado de inteligencia para la
coordinación y ajuste de los movimientos en relación con los objetivos que se
propone realizar.
4-
Las habilidades motrices, que resultan de movimientos automatizados
relativamente independientes y subordinados al objetivo a alcanzar, que es la
razón de su coordinación, y que, el elemento intelectual posee una participación
predominante, de modo que, en su conjunto pierde todo carácter de automatismo y
adquieren otro plenamente personal y creativo. Esta situación en los atletas es
motivo de mejora de resultados y que, en los especialmente aptos, según su
grado de dificultad. De modo tal que, por su incesante repetición se asegura la
regularidad, precisión y ritmo, que los músculos adoptan el movimiento y se
liberan de la tutela de la mente. El gesto en este momento es automático.
Sin embargo nosotros preservamos el valor expresivo del
movimiento y de las actitudes corporales y, al mismo tiempo, propendemos a la
eficacia gestual. La internalización del ritmo del movimiento, es decir, su
pasaje a la representación mental, es una condición esencial, para conservar
el carácter humano del aprendizaje técnico, no obstante, el ritmo por si solo,
significaría entrar en un proceso armónico a nivel corporal vivido, sin paso a
la concientización y consecuentemente, sin paso a la internalización. Debe
producirse siempre un acuerdo entre el campo sonoro y el kinestésico, para
activar las acciones musculares, tanto clónicas como tónicas. El estudio, por
tanto, de los conceptos: imagen del cuerpo y esquema corporal, al vincularlos
con el problema del ritmo, permite precisar mejor la concepción de un
aprendizaje que tiende a la disponibilidad corporal. Toda practica corporal,
siempre implica desplazamiento de algunas partes del cuerpo, con otras que
permanecen estables. Estos elementos suelen transformarse en puntos de apoyo,
que dado el carácter articular de nuestro cuerpo y su modo de locomoción, cada
punto de apoyo debe preceder y favorecer el impulso de otra parte del cuerpo. La
representación mental de las posturas del cuerpo, en el movimiento de los
apoyos sucesivos corresponde a lo que se denomina: "Esquema dinámico de la
actitud", que se compone de datos visuales internalizados, asociados a las
sensaciones kinestésicas. Su fineza esta en función del nivel de estructuración
del esquema corporal.
Conclusiones:
1- La ciencia del movimiento debe considerar al cuerpo
como una unidad y al movimiento, como un dato inmediato de la expresión de la
conducta.
2- El movimiento es siempre transitivo y expresivo a la
vez por la confluencia: funcional, sensitiva y emocional.
3- Es importante situar el movimiento en función de la
situación vivida por el organismo.
4- El carácter expresivo del movimiento nos remite a la
persona y no solo a un objetivo exterior que se quiera alcanzar.
5- Una buena
organización perceptiva implica la estructuración reciproca de los datos del
mundo exterior y de las informaciones del "cuerpo propio".
6- El conjunto de los actos motores, asociados a los
juegos y a las actividades de expresión, realizados en un clima favorable,
desempeñarán un papel esencial en la estructuración consciente del
"esquema corporal", elemento central de la personalidad.
7- Si se trata de un adulto limitado en sus relaciones motrices, como
consecuencia de una excesiva mecanización de los movimientos; aconsejables, una
cierta desautomatización (reacondicionamiento), que le permita volver a
estructurar una "imagen del cuerpo" mas dinámica, adecuada a la
expresión auténtica y eficaz, en su acción sobre el medio.
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