|
Educación Física y
gimnasios.
La profesión docente en general (y en particular
la “educación física” que a mi me involucra) ha sufrido a lo largo de
unos cuantos años un desgaste y una manipulación conductista
militarista en beneficio de intereses creados por un sistema
del cual aún no se ha podido salir, ya que acarreamos la herencia del
“aprender sin pensar” que a lo largo de dictaduras nos inculcaron y
que aunque pasaron años de democracia todavía nos seguimos manejando o
mejor dicho nos siguen manejando con la idea masificadora de
conductivismo militar, solventada en la tendencia gregaria del ser
casi humano que somos, o “bestia salvaje” como algún libro de religión
nos llama, y al cual la educación y no la instrucción (también este
libro de religión nos cuenta la historia de un GRAN MAESTRO que fue
enviado con una misión educativa, al cual parece ser que lo
crucificaron porque resultó ser un revolucionador y violentador de la
cultura) tiene la responsabilidad de convertir en el real “ser humano”
que debemos (valga la redundancia idiomática pero no conceptual) ser.
El lector a esta altura se estará cuestionando
¿Que tendrá que ver esta idea con la educación física?; MUCHO. Si bien
la educación física tiene un pasado militarista los siglos de
evolución que hemos sufrido tienen que haber servido para algo. La
tendencia moderna del educador es o debe ser cualitativa y no
cuantitativa, lo cuantitativo debe provenir del educando, por eso el
educador la primera enseñanza que debe impartir es la de dudar de lo
que se enseña, para que el rasgo distintivo del ser humano (la razón)
ante esta enseñanza se ponga en funcionamiento, y luego
cualitativamente el docente despliega pautas educativas básicas y
desarrollables y no dogmas cegantes y masificadores.
La diferencia que hay entre un docente
consciente y un idóneo (generalmente inconsciente); es justamente el
proceso de enseñanza, el docente enseña cualitativamente, el no
docente “enseña” cuantitativamente, o sea que le está restando al
educando la facultad de pensar, de elaborar, de discernir, lo está
conduciendo por el camino que él quiere que siga y como es
inconsciente de lo que hace ocurre como dice el refrán “cuando un
ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el pozo”. Ejemplificando esto
y remitiéndome a mi tarea docente en los gimnasios he visto como
trabajan los “idóneos” (mal comúnmente llamados) dosificando cargas de
trabajo según experiencias personales o lecturas de revistas de escaso
fundamento, sin siquiera testear el estado actual de cada individuo,
creándole una dependencia conductista y egoísta del “instructor”
haciéndole creer que “está encima de él en todo momento”, nulificando
de esta forma la capacidad de crear de la persona, e inclusive he
visto extremos en los que alumnos crearon o desarrollaron una rutina
de trabajo y al presentárselas al “instructor” éste les dijo
que no, “yo te voy a hacer una bien hecha”, cuando un buen docente
habría dicho “probála a ver que resultado te da”, y si estaba
mal confeccionada le diría: “está bien pero tendríamos que hacerle
algunos ajustecitos” (aunque estos sean el 100% de la rutina). En
los países mas evolucionados educativamente, la palabra INSTRUCTOR ya
se eliminó (hoy se los denomina “monitor” de gimnasios), porque
enseñar es un proceso dual educador-educando, y no un volcado de
conceptos irracionales e irracionables, o en educación física una mera
copia robotizada y enajenante de movimientos impuestos como hacían los
militares de antaño con los famosos “ejercicios construidos”; hoy
tienen nombres más modernos y los acompañan con música, pero el objeto
es el mismo: uno manda parándose al frente, la manada copia los
movimientos sin dar lugar a entablar el fundamental diálogo
mente-músculo necesario para una correcta “educación física”.
Este sistema anticuado de “educación” lo visionó
José Ingenieros cuando escribió: “Los que viven debajo de ese nivel
y no adquieren una correcta educación permanecen sujetos a dogmas que
otros les imponen, esclavos de formulas paralizadas por la herrumbre
del tiempo. Sus rutinas y sus prejuicios paréceles eternamente
invariables; su obtusa imaginación no concibe perfecciones pasadas ni
venideras; el estrecho horizonte de su experiencia constituye el
límite forzoso de su mente. No pueden formarse un ideal. Encontrarán
en los ajenos una chispa capaz de encender sus pasiones, serán
sectarios. Y no advertirán siquiera la ironía de cuantos les invitan a
arrebañarse en nombre de ideales que pueden servir, no comprender.
Todo ensueño seguido por muchedumbres, solo es pensado por pocos
visionarios que son sus amos.” “El hombre mediocre” -
José Ingenieros.
La manada a veces opta por conductores
equivocados los cuales se aprovechan comercialmente de ellos,
utilizando artimañas aduladoras, la salud no es un negocio ni tampoco
es un servicio el gimnasio donde se cultiva dicha salud, debe ser una
escuela de largo aprendizaje, donde se ejercita el cuerpo como unidad
somato-psíquica, donde se estimula constantemente la autoeducación,
para que se eleven los niveles de conciencia y no queden a merced de
aduladores infundamentados que lucran con la salud, pero les hacen
creer que están siempre pendiente de ellos porque constantemente le
están dictando “órdenes de entrenamiento” al mejor estilo “dictadura
militar”, cuando en realidad lo que deberían hacer es desarrollar
pautas constructivistas de aprendizaje neuromotor, con hábitos de vida
sana y alimentación equilibrada.
Es difícil encontrar buenos docentes que
trabajen con este tipo de ideologías, imagínense lo difícil que será
encontrar “idóneos” que lo hagan, y encima tener que soportar que
otras profesiones que nada tienen que ver con la docencia y menos con
la educación física dosifiquen cargas y pautas de trabajo físico
inconscientemente, pero eso sí dulcificado por la miel de la adulación
personalizada; que es lo único personalizado que hacen, porque el
fundamento de lo otro que ellos hacen creer que es personalizado es
justamente lo contrario: enajenamiento masificante, la forma más fácil
de entablar un proceso de enseñanza-aprendizaje, fundamentado
solamente por la tendencia gregaria del mamífero humano, tendencias
primitivas a las cuales justamente la educación es la encargada de
hacer superar.
“El poder de las multitudes
es el deleite del tibio, el valeroso de espíritu se deleita cuando
combate a solas”
Mahatma Gandi. |