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FLEXIBILIDAD.
La flexibilidad corporal es una cualidad del organismo
que supone la capacidad de realizar movimientos laxos, sin limitaciones de
recorrido. En un ejercicio de imaginación podría representarse cabalmente la
idea suponiendo al cuerpo humano como un elástico, con la posibilidad de
estirarse y volver a su posición normal sin romperse o dañarse.
Esta cualidad cuenta con dos componentes:
La
elasticidad muscular: -capacidad de estirar los músculos y volver a su posición
original- y la movilidad articular: -capacidad de las articulaciones de permitir
que los movimientos sean los mas amplios posibles-. También se puede agregar la
capacidad de los ligamentos y tendones para permitir movimientos amplios, sin dañarse.
Rápidamente se puede percibir la importancia de un buen
nivel de flexibilidad y de dos grandes beneficios que se derivan de ella: por un
lado los músculos, ligamentos y articulaciones, al permitir movimientos mas
amplios, generan desplazamientos mas veloces, mayor dominio del cuerpo, mayor
recorrido en los movimientos, golpes mas fuertes, etc., Todo lo que implica un
mayor nivel de rendimiento.
Por otra parte, la posibilidad de evitar lesiones
-desgarros, contracturas, problemas de ligamentos, etc.- Será mayor.
Pautas a tener en cuenta:
Tiempo de trabajo: el entrenamiento de la flexibilidad
lleva mucho tiempo. Para hacer un trabajo correcto, se necesita de una hora y
media a dos por sesión. Esto se torna difícil puesto que en nuestro medio, en
donde el deporte es amateur en un ochenta por ciento y el deportista debe
realizar todo su entrenamiento en ese mismo tiempo, es obvio que no se puede
disponer del necesario para prestar atención a la flexibilidad, y ni hablar del
deportista aficionado que tiene aun menos disponibilidad de horarios, diferentes
motivaciones y un menor caudal informativo. En estos casos, el entrenamiento de
la flexibilidad se descarta totalmente.
Planificación del entrenamiento:
En nuestro medio y en muchos deportes, la deficiente
planificación de las temporadas competitivas torna casi inexistentes a las
pretemporadas. Esta circunstancia acelera negativamente los procesos de
entrenamiento, descartando por lo general trabajos de flexibilidad y velocidad
de reacción. Por supuesto esto afecta pura y exclusivamente al atleta
competitivo. En el caso del aficionado, la falta de planificación no surge de
una decisión propia, sino de la misma naturaleza de tal concepción deportiva
que provoca el descuido involuntario de muchos aspectos importantes.
Sensaciones poco agradables:
Sinceramente debe reconocerse que, mientras es realizado,
el trabajo de flexibilidad provoca bastante dolor e implica un permanente
ejercicio de la voluntad para superar niveles y avanzar. La mayoría de los
deportistas afirma que este tipo de ejercicios es el que les provoca menos
placer. En cambio, no ocurre lo mismo cuando se hacen evidentes y apreciables
los resultados: una mayor flexibilidad provoca sensaciones muy placenteras a
quien las experimenta.
Poca información:
Quizá este sea el factor más influyente en la poca
atención que se le presta popularmente a la flexibilidad. Se manejan muchos
preconceptos, carentes de respaldo científico serio. Esta falta de información
es aun mucho mas grave en el medio aficionado.
Un buen ejemplo de ello es la creencia que trabajar la
flexibilidad después de haber hecho ejercicios de fuerza anula lo logrado con
estos últimos. Y esto es totalmente falso puesto que ambas ejercitaciones se
complementan mutuamente.
Cuando trabajar:
La flexibilidad tiene su propio tiempo dentro de una
preparación física, así como lo tienen la fuerza, la resistencia, etc. Sin
embargo, hay que tener en cuenta que los ejercicios de flexibilidad se hacen
antes de comenzar a entrenar y, luego, al terminar la sesión. Antes del
entrenamiento, o del partido o competencia, es importante que el organismo se
prepare para el esfuerzo al que será sometido. Y luego de estas exigencias, el
cuerpo presentara muchas contracturas musculares. Entonces se buscara la forma
de volverlo a la normalidad. Habitualmente, ejercicios de flexibilidad y una
ducha de agua tibia prolongada obtienen buenos resultados. Eventualmente la
relajación puede complementarse con una sesión de masajes.
En cuanto al entrenamiento propiamente dicho de la
flexibilidad, una posibilidad relativamente accesible -aunque no la forma ideal
- es trabajar diariamente durante un tiempo corto (media hora o cuarenta y cinco
minutos). La constancia es muy importante, puesto que los efectos del
entrenamiento son muy visibles y esta es una de las cualidades físicas más
mejorables con la practica.
Como trabajar:
El trabajo de la flexibilidad puede dividirse en tres
partes:
1- stretching: es la etapa del estiramiento de los músculos,
los tendones y los ligamentos. Los movimientos deben ser profundos y realizarse
lentamente, manteniendo de cinco a diez segundos la posición de estiramiento
submaximo, o sea sin alcanzar el estiramiento máximo. Aquí es muy importante
no realizar movimientos bruscos.
2- Segunda etapa: el músculo ya ha "entrado en
calor". Esta etapa esta compuesta por insistencias lentas, que no mantienen
posiciones de estiramiento máximo. Se realizan los movimientos lentamente hasta
el grado más extremo, pero sin estacionarse allí.
3- Ultima etapa: se pueden hacer insistencias a mayor
velocidad, sin perder por ello calidad en el recorrido del movimiento. Se pueden
combinar estos trabajos con mantenimientos en posición extrema, que dure de
cinco a ocho segundos.
Es muy frecuente observar a personas que, a punto de
iniciar un partido o encuentro deportivo, comienzan su trabajo con insistencias
veloces. Esta costumbre puede tener consecuencias muy negativas, entre ellas
lesiones musculares que pueden llegar a revestir gravedad los
"tirones" a menudo producen "desgarros" en las fibras
musculares "frías". Para entrenar la movilidad articular se pueden
hacer movimientos de rotación, comenzando lenta y controladamente con cada
segmento corporal.
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