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PROCESO
DE ADAPTACIÓN DE LOS MÚSCULOS.
Una variedad de factores, ampliamente categorizados como
psicológicos y musculares, influencia la expresión de la fuerza humana. Muchos
se modifican por un programa de entrenamiento sistemático para fuerza, mientras
que otros parecen ser resistentes ante ese programa; estos quedan posiblemente,
determinados por circunstancias naturales y fijados ya desde etapas tempranas de
la vida. Se han hecho experiencias midiendo la fuerza inmediatamente después de
un sonido fuerte, bajo la influencia del alcohol y las anfetaminas, o en
tratamiento de hipnosis, donde a los sujetos se les había dicho que serían
considerablemente más fuertes que
lo habitual y que no deberían tener miedo a lesionarse. Cada uno de esos
factores incremento la fuerza de los niveles normales, de hecho los aumentos
mayores se observaron bajo la hipnosis, el mas mental de todos los tratamientos.
Los investigadores especulan que los incrementos bajo los diversos tratamientos
experimentales se debieron a una modificación temporal en las funciones del
sistema nervioso central. Esta capacidad queda determinada fundamentalmente por
la sección y el tipo de fibra muscular y por la disposición mecánica del
hueso y el músculo.
La inhibición neuromuscular puede ser el resultado de
experiencias pasadas desagradable referida al ejercicio, un entorno hogareño
demasiado protector o temor a las lecciones. Pero sea cual sea la razón, la
persona es usualmente incapaz de expresar su máxima capacidad de fuerza.
Durante la excitación de una competición intensa o bajo la influencia de
drogas deshinibitorias o sugestión hipnóticas, se remueve la inhibición, se
reclutan óptimamente las neuronas motoras y se consigue un aparente rendimiento
supermaximo.
Un crecimiento del nivel de alerta y su correspondiente
desinhibición o facilidad neurológica, pueden explicar los llamados
incomprensibles hechos de fuerzas de hombre y mujeres colocados ante situaciones
de emergencias, bajo tales circunstancias la persona es capaz de adquirir una
fuerza máxima. De hecho, las drogas, los sonidos fuertes y las sugestiones hipnóticas
no son los únicas factores que pueden mejorar el rendimiento de la fuerza. Los
atletas altamente entrenados en muchos deportes pueden crear un estado casi hipnótico,
mediante una concentración intensa. Los cambios en las facilidades neurológicas
ocurren, probablemente, en los estadios de los entrenamientos de fuerzas y
pueden ser fundamentales a la hora del mejoramiento rápido que suele producirse
en los estadios iniciales.
Factores musculares:
Aunque la inhibición psicológica y los factores de
aprendizaje modifican grandemente la capacidad propia de expresar fuerza
muscular, su limite ultimo bien expresado por los factores anatómicos y fisiológicos
del interior del músculo. Estos factores no son inmutables y pueden ser
modificados con procedimientos apropiados de entrenamientos. Los cambios en los
músculos entrenados para fuerza se limitan generalmente a adaptaciones en los
mecanismos contráctiles y van acompañados usualmente por incrementos
sustanciales en la capacidad de ejercer fuerzas a través de un recorrido
especifico.
Hipertrofia muscular:
El incremento en el tamaño de los músculos esqueléticos
que produce el entrenamiento de fuerza
puede ser visto como una adaptación biológica fundamental a un incremento de
una carga de trabajo. Este ajuste compensatorio conduce últimamente a un
aumento de la capacidad muscular para generar tensión. Sin embargo debe tenerse
en cuenta que un incremento en el tamaño muscular no es un requisito
imprescindible para la mejoría de la fuerza y la potencia en el entrenamiento.
Esto queda probablemente relacionado a los importantes factores neurológicos
implicados en la expresión de la fuerza humana. De hecho los rápidos y
significativos incrementos en las fuerzas que se observan en las primeras fases
de un régimen de entrenamiento no vienen acompañadas generalmente por la
hipertrofia muscular que se observa a medida que vamos continuando con el
entrenamiento. Tales descubrimientos apoyan la posición de que estos primeros y
rápidos incrementos en las fuerzas son el resultado de eliminar las
inhibiciones y facilitar a los nervios encargado de ello, mientras que las mejorías
posteriores y más lentas coinciden con alteraciones en la arquitectura
muscular.
El crecimiento muscular en respuesta al entrenamiento de
sobrecarga se produce fundamentalmente por un incremento o hipertrofia de las
fibras musculares individuales. El proceso de hipertrofia esta directamente
relacionado con la síntesis de material celular, particularmente de la proteína
que constituye los elementos contráctiles. En el interior de la célula, las
miofibras se espesan y se incrementan en numero y se forman sarcómeros
adicionales a medida que se acelera la síntesis proteica y disminuye la
disolución de las proteínas. Parece ser que el requerimiento primario para que
se inicie el crecimiento o hipertrofia muscular es un incremento en la tensión
o fuerza que el músculo debe engendrar. De hecho esto estimula la hipertrofia
independientemente de una variedad de influencias hormonales. El incremento en
el total de proteína contráctil con el entrenamiento pesado parece producirse
sin un aumento paralelo en el volumen total de las mitocondrias del interior de
la célula muscular, así la proporción de trabajo de las mitocondrias respecto
al de miofibras se reduce en los músculos entrenados para fuerza. Aunque esta
adaptación al entrenamiento es aparentemente beneficiosa para atletas de fuerza
y potencia, puede ser perjudicial para los atletas de resistencia al disminuir
el potencial aerobio de las fibras por unidad de masa muscular.
Aparte de incrementar las fibras musculares existentes,
la sobrecarga puede también estimular una proliferación de tejido conjuntivo y
células satélites que rodeen las fibras musculares individuales, esto
fortalece y densifica el tejido conjuntivo muscular. La sobrecarga muscular
también mejora la integridad funcional y estructural de ligamentos y tendones.
Estas adaptaciones pueden conceder cierta protección contra las lesiones
musculares y articulares.
Hiperplasia muscular:
Los investigadores han informado que algunas fibras
musculares de animales entrenados sufren un proceso de división longitudinal o
desarrollo de nuevas fibras musculares a partir de células satélites. Esto no
quiere decir que en el ser humano se produzca el mismo efecto. Por ejemplo
muchos animales no consiguen la hipertrofia masiva observada en los humanos que
entrenan para fuerza y tamaño muscular. Así, pues para varias especies
animales, la división longitudinal puede ser un importante ajuste compensatorio
a la sobrecarga, si esto se produce también en los seres humanos es cosa que
debe demostrarse.
Cambios en la composición de las fibras musculares:
En un experimento se evaluó luego de ocho semanas de
entrenamiento progresivo de resistencia sobre el tamaño y la composición de la
fibra muscular, para el grupo del cuádriceps de catorce hombres que efectuaron
tres series de seis repeticiones de sentadilla durante tres días por semana. Se
tomaron biopsias del vasto externo antes y después del entrenamiento respecto
al porcentaje de distribución de fibras de contracción rápidas y lentas. Esto
corroboro los resultados de otros estudios anteriores usando entrenamientos de
potencia y resistencia y surgió ampliamente que los entrenamientos de fuerza de
corta duración en los adultos no alteran la composición básica de la fibra de
los músculos esqueléticos. Aun queda abierta la cuestión sobre si un
entrenamiento especifico durante las primeras etapas de la vida o un trabajo
prolongado como el efectuado por los atletas olímpicos puede causar un cambio
en las características inherentes de las fibras musculares (rápidas o lentas).
Aunque la investigación indica un posible potencial para la transformación
progresiva del tipo de fibra mediante el entrenamiento prolongado y especifico,
la concepción actual es que la distribución predominante de la fibra muscular
se establece durante las primeras etapas de la vida y esta determinada
fundamentalmente por factores genéticos. Aunque el propio tipo básico de fibra
no cambie probablemente de manera sustancial a lo largo de la vida, otras
características de fibras especificas si se producen durante el entrenamiento.
En el experimento descrito anteriormente, si sucedieron incrementos
significativos en el volumen de las fibras de contracción rápida de los músculos
extensores de la pierna (cuádriceps). El entrenamiento de sobrecarga progresiva
produce una hipertrofia significante y selectiva de las fibras de contracción rápida.
Esto cuadra perfectamente con la esencia del ejercicio, ya que las unidades
motoras de contracción rápida se reclutan predominantemente en los ejercicios
casi máximos que implican contracciones poderosas donde se requiere una
transferencia de energía anaerobia.
"El
organismo esta caracterizado por un desarrollo tanto en su rendimiento como en
su constitución, es decir que se crea mayor fuente de energía de trabajo de la
que se poseía en un principio". Denominado este proceso de restitución
ampliada. Por dicha causa
debemos ordenar este proceso de la siguiente manera:
1º- El órgano que realizo un trabajo determinado, sufre
en primera instancia un proceso de
desgaste.
2º- Este fenómeno inicial repercute sobre el
rendimiento simultaneo (disminución momentánea del nivel de rendimiento).
3º- Se recupera el rendimiento con la consecuente
equiparación del material perdido o gastado.
4º- Se recupera posteriormente el nivel de rendimiento
inicial con una mejora plástica de los tejidos.
Si dichos procesos no se produjeran, el entrenamiento
seria inútil, el organismo tendría una estabilidad somatofuncional no
existiendo variación alguna de su rendimiento. Es gracias a estos procesos de
reestructuración orgánico-funcional, que el hombre puede superar su
rendimiento hasta limites cada vez más notables.
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