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RETENCIÓN
HÍDRICA.
La mayoría de los deportistas (e inclusive los que no lo
son) viven en un estado de deshidratación relativa; esto es independiente de la
actividad que se realice.
Este fenómeno se manifiesta con retención de liquido a
lo largo de todo el cuerpo; y la mejor manera de combatir dicha retención es,
aunque parezca contradictorio, bebiendo mas agua.
El agua es el elixir de la vida y jamás se puede
controlar correctamente el peso si no se bebe en cantidad suficiente, amen de
varios trastornos orgánicos. Y esa cantidad suficiente es de, aproximadamente,
2,75 litros diarios: 11 vasos de 1/4 litro, mas otro de 1/4 l por cada 10 kgs de
sobrepeso. Es la cantidad mínima necesaria para vivir saludablemente. Una fórmula
para calcular la cantidad de agua que cada uno debe ingerir es: multiplicar el
peso corporal por 0.04, el producto nos dará una medida aproximada de la
cantidad de agua que debemos beber en un día, por supuesto que repartida en
varias tomas.
Muchas personas beben líquidos en grandes cantidades a
lo largo del día: jugos, gaseosas, café, vino, y apenas si llegan, si es que
lo hacen, a beber dos vasos de agua.
Tanto las bebidas alcohólicas como el te, café, jugos
de frutas o las gaseosas son líquidos que en su mayor parte se componen de agua
en la que se suspenden otros elementos, en solución.
Pero no tienen las mismas propiedades del agua.
El alcohol y las gaseosas contienen demasiada azúcar. Y
lo mismo ocurre con los jugos de frutas -aunque en menor medida-, con elementos
que también contribuyen a fijar las grasas.
Por otra parte la cafeína del te y el café perjudica a
la presión arterial. Algo en lo que también influyen las gaseosas dietéticas,
cuyo contenido en sodio ayuda a retener el agua.
Si bien estas ultimas tres bebidas no engordan (te, café,
gaseosas dietéticas), también hay que recordar que no cuentan para cubrir la
cuota diaria de agua.
Puede ser que en principio la cantidad de agua parezca
excesiva; sin embargo, es fácil cumplir con ella: un baso de 1/4 litro no es
muy grande y la ingesta se puede ir repartiendo durante el día. Una vez que se
ha logrado el equilibrio, el cuerpo por si solo hace sentir cuando y cuanto se
ha de beber. Es posible que se sienta la boca seca al despertar. Esto es
perfectamente normal -siempre que no sea la consecuencia de haber tomado
demasiado alcohol la noche anterior-. Pero, en ambos casos el remedio es el
agua. Cuando no se ingiere suficiente agua el cuerpo retiene toda la que puede,
de la misma manera que el camello la almacena en su joroba antes de cruzar el
desierto. Pero el inconveniente adicional en el ser humano de que el agua
retenida se contamina con deshechos químicos del organismo.
Los riñones no pueden procesar el agua contaminada de la
misma manera que lo hacen con el agua limpia. Entonces el hígado sobrecarga su
trabajo al tener que descontaminarla antes de que llegue a esos órganos. Y esto
significa que no puede dedicarse a su principal tarea, que es el de desintegrar
las grasas. Entonces, mientras el cuerpo guarda toda el agua que puede, la grasa
que se ha ingerido se aloja en las células, en vez de disolverse en el hígado.
Consecuencia el cuerpo se vuelve grueso e hinchado.
Sin embargo, no se morirá de deshidratación. El cuerpo
se mantendrá vivo, pero a costa de la alteración del metabolismo.
El tratar de solucionar el problema tomando menos agua,
solo agrava la situación: se retiene agua aun cuando no se bebe una sola gota
de ella. Y cuanto menos agua se beba, el cuerpo tendrá menos posibilidades de
eliminar el sodio que es justamente uno de los elementos fundamentales en el
proceso de retención de líquidos. Además, el sodio es un metal, y como todos
los metales, se torna venenoso para el organismo cuando se concentra demasiado.
Y cuando el sodio presente en el cuerpo aumenta -por ejemplo, cuando se come
algo salado- se siente sed. Entonces el cuerpo libera una hormona antidiuretica
que permite retener el agua para diluir el mineral recién ingerido. Así, si
después de esta ingesta salada no se bebe mas liquido, el cuerpo tomara el agua
de los intestinos. Si se bebe mas agua, esta va a los riñones en una cantidad
mayor que la que se puede absorber. Sin embargo, esa agua contaminada con sodio
no queda en el organismo sino que entra en la orina para eliminar el sodio.
Se puede apreciar como el organismo no puede funcionar
bien sin una adecuada ingesta de agua. No hay que preocuparse por tomar en
exceso: esto es imposible. Cualquier sobrante se elimina por la transpiración y
la orina; nadie se ahoga de adentro hacia afuera.
En cuanto a los diuréticos, de nada sirven si no se toma
la suficiente cantidad de agua. Ellos fuerzan la eliminación de liquido
corporal, a lo que el cuerpo responde "percibiendo" la falta de agua y
almacenando la que tiene disponible. Entonces los diuréticos no pueden resolver
el problema de la retención y, lo que aun es peor, se puede llegar a una adicción
a ellos.
Los diuréticos también pueden provocar constipación.
Cuando se los ingiere sin beber suficiente liquido se absorbe agua de colon, a
fin de mantener las funciones químicas vitales que de ella dependen. Pero
cuando en el colon falta liquido, se endurecen las evacuaciones y se puede
llegar a la constipación. Esto desaparece pronto cuando se empieza a beber el
agua necesaria. En conclusión, el tradicional método de beber menos agua para
solucionar la retención de líquidos no sirve; mas bien todo lo contrario.
Cuanto menos se bebe, el cuerpo se esfuerza mas y más para retener lo poco que
se le suministra. Y solo con la provisión adecuada el cuerpo podrá hacer
funcionar bien su sistema para mantenerlo fuerte, delgado y sano.
Uno de los mayores efectos de la deshidratación, del que
mucha gente es inconsciente, es el que puede ayudar a que la grasa se acumule en
el cuerpo. Por otro lado beber lo suficiente ayuda a que se pierda peso de esta
manera: una función fundamental es eliminar del organismo los productos de
desecho -toxinas- que se expulsan por la orina. Pero cuando hay escasez de agua,
la reacción automática del cuerpo es retener la que queda. Este es un valioso
mecanismo de supervivencia para unas criaturas cuyos antepasados tuvieron que
tratar mucho tiempo con la sequía. Pero cuando se produce esa retención, el
agua acumulada se va contaminando paulatinamente, y los riñones no son capaces
de expulsarlo del organismo, porque se sobrecargan de trabajo. Hay un órgano
que trata de compensar el fallo cuando los riñones están sobrecargados: es el
hígado, que procura expulsar los fluidos tóxicos. Sin embargo, en este caso,
el hígado no puede hacer su trabajo y el de los riñones. Rápidamente va
perdiendo eficiencia en efectuar una de sus funciones principales: convertir la
grasa acumulada en energía utilizable. Como resultado, el porcentaje de grasa
corporal comienza a incrementarse debido a que:
1) Las calorías acumuladas no se queman en forma de
energía.
2) El cuerpo en "alerta de sequía" empieza a
retener agua, lo que puede traducirse en dos a cinco kilos de peso extra.
Una vez que el sistema contiene el agua suficiente, cesa
el estado de "alerta de sequía" y los riñones vuelven a su trabajo
habitual. Por tanto disminuye la retención de agua. Y una vez que el hígado
regresa a su función primaria, puede quemar grasa con mas eficiencia y
convertirla en energía. Entonces si el cuerpo recibe una dieta adecuada y hace
ejercicio, es capaz de reducir la grasa acumulada.
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